¿Qué podemos hacer ante la escasez de programadores en Colombia?

EL 08/4/2017

Por: Jose Bonilla, CEO de Imaginamos. Sígueme en Twitter @josejairbonilla.

En la actualidad, la transformación digital en las empresas es un tema presente en las agendas de diferentes medios de comunicación. En diversos artículos, se

Captura de pantalla 2017-08-04 a la(s) 16.12.39.png enfatiza sobre los retos, objetivos de crecimiento e, incluso, estrategias de supervivencia que se advierten en estos grandes cambios que emergen a partir de la tecnología.

Sin embargo, pese al creciente interés sobre el tema, pocos se centran en una problemática sobre la cual debemos prestar atención y buscar soluciones: el déficit de más de 90,000 ingenieros que existirá en 2019, según cálculos que hacía MinTiC en 2014. Pero, ¿qué significa esto? Sencillamente, que no contaremos con personas con la capacidad de construir tecnología.

Quienes hemos vivido procesos de transformación digital sabemos la importancia de los programadores en los equipos de trabajo, y que de no contar con su conocimiento y experiencia, todo sería una simple ilusión.

Al respecto, recuerdo un artículo publicado el 10 de julio de 2014 por El Espectador, en el cual se anunciaba que Diego Molano, Ministro de las TIC en ese entonces, proponía una medida para aliviar esta problemática:

“[…] una inversión de $50.000 millones anuales durante los próximos cuatro años para el talento digital, destinada a becas y programas de reconversión para 9.000 profesionales. Esto quiere decir que un ingeniero mecánico, por ejemplo, podría migrar a la ingeniería de sistemas con el apoyo estatal.”

Ojalá esto se esté ejecutando; pero — al menos yo — desconozco que se hayan rendido cuentas sobre el número de profesionales formados con ese presupuesto. Investigué y no me fue posible encontrar los resultados de esa inversión tan importante para nuestras empresas y su competitividad.

Por otra parte, lo que vivimos a diario sugiere, que los cálculos no son del todo precisos, pues la actual demanda de profesionales en TIC parece haber superado la predicción que se hizo en ese momento. Encontrar a estos ingenieros o programadores, se ha convertido en todo un reto. En efecto, empresas como la nuestra han optado por formar a las personas que tienen conocimiento empírico o técnico, para así, fortalecer el capital humano y desarrollar tecnologías de impacto.

Entonces, ¿qué vamos a hacer? Esto definitivamente afecta la competitividad del país. ¿Quién nos va a construir los sueños de hacer transformación digital en empresas e industrias? Les decimos lo que propuso el ex-ministro Molano, en 2014, a través de la mencionada nota en El Espectador, en la que, además, reveló que había en ese entonces más de 15.000 puestos para ingenieros, pero pocos profesionales para ocuparlos: “¡A estudiar ingeniería!”

“¡A estudiar ingeniería!”, ese fue el mensaje del ministro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Diego Molano Vega, luego de revelar que en el país hay 15.000 puestos para ingenieros relacionados con las TIC, pero que no hay oferta de profesionales para llenarlos.

¿Con qué plata exministro? ¿Con los $50.000 millones anuales? ¿Esos que, muy seguramente entre burocracia y corrupción se reducen a un 50%?, y al final, la historia termina como la mayoría de proyectos de alto impacto en Colombia; es decir, en la nada.

Mi invitación es a que pensemos en la tecnología — TI o como quieran llamarlo — como lo más importante en los negocios hoy en día, que dejemos de verla como un área aislada en las empresas, lejos de quienes lideran los negocios. Que demos prioridad como empresas a formar este capital humano que es fundamental para jugar en las condiciones del mercado actual y que invirtamos en ellos de diferentes maneras para que, sin tener que ser profesionales, los ayudemos a desarrollar capacidades digitales que les generen oportunidades de crecimiento a sus vidas.

Pero esto no puede ser posible, sin cambiar nuestros paradigmas o concepciones con respecto a los recursos no solamente tecnológicos sino humanos. Una investigación realizada durante 2 años, en más de 400 grandes empresas, denominada The Digital Advantage: How Digital Leaders Out-Perform Their Peers in Every Industry, muestra datos concluyentes sobre la importancia de transformar digitalmente nuestras empresas y puntualiza en aquello de lo que nos estamos perdiendo y no podremos ejecutar como esperamos; debido a la falta de visión, inversión y dedicación a programas de formación que podríamos generar desde nuestras propias compañías.

“Las empresas que se encuentran haciendo un buen trabajo de transformación digital han incrementado la generación de ingresos en un +9%, mientras a los otros no les está yendo tan bien. Además la rentabilidad de estas empresas incrementó hasta en un 26%”.

La cifra de incremento que maneja el estudio es astronómica, dado que las empresas incluidas en el éste facturan más de USD $500MM al año y son de primer nivel, de países mucho más desarrollados que el nuestro y que cualquier país de Latinoamérica. Además, cabe señalar que sólo una minoría de compañías, por cada industria, está haciendo esfuerzos por realizar transformación digital.

El estudio, además refleja que las compañías que están haciendo mejores cosas en transformación digital, son las que pertenecen al sector tecnológico — aunque solamente un 38% de ellas son consideradas “Digital Masters” — . Le siguen en esa categoría empresas del sector financiero y de seguros.

Esto lo que muestra es que todas las empresas que logren sobrevivir, tendrán que ser o convertirse en compañías digitales, tendrán que contar con un core digital que permita transformar la experiencia de sus usuarios, las operaciones y sus modelos de negocio. Pero lo que más inquieta es que hoy, a pesar de que son mínimas las compañías que están transformándose digitalmente en Colombia, ya estamos con déficit del recurso más importante: los programadores.

Este es un tema que nos interesa a todos, desde los programadores — que tienen oportunidades como nunca antes para desarrollarse como profesionales y ser líderes en las empresas — , hasta las mismas empresas que tenemos que volvernos más competitivas para competir en el ámbito mundial y tener la capacidad de crear propiedad intelectual, para no resultar con lo mismo de siempre: volvernos los obreros del mundo. Situación que países como la India han notado desde hace unos pocos años y, por la cual, se han puesto a trabajar arduamente en la creación de propiedad intelectual, para así poder competir con los países más desarrollados del mundo y no quedar en el rezago.

La reflexión, entonces, va hacia la gestión del conocimiento. De una parte, los saberes y competencias relacionadas a ingenierías y desarrollo de software ya no son carreras del futuro, sino activos que hoy requerimos y que son insuficientes para la actual demanda. Tendremos que cambiar de fondo la formación académica, pues las carreras de 5 años no son una solución; necesitamos programas ágiles que formen personas en menor tiempo.

Por otra parte, necesitamos empresas comprometidas con aprender todos los días algo nuevo y que tengan, a la vez, la disposición de ayudar a las industrias pequeñas y medianas para que los recursos que utilicen aporten algún beneficio y, así, todos tengamos cómo invertir en formación.

Sin embargo, hay que dar tiempo y espacio para se aplique lo que se aprende, y desarrollar nuevas competencias; lo cual es muy difícil bajo las reglas actuales, donde empresas que ofrecen soluciones tecnológicas juegan bajo las mismas condiciones que una persona. Lo que hace complicado dar la oportunidad a alguien de tener una curva de aprendizaje. A pesar de esto, muchas sí lo permitimos.

Es un gran reto el que tenemos por delante y no cabe duda que somos un país de emprendedores quienes resolveremos el problema. La solución no es esperar que las instituciones educativas formen el capital humano, son demasiado lentas para el ritmo que necesitamos. Tampoco es que el Gobierno invierta en educación, lo que debería, pues ahora tiene otras prioridades. La solución está en cada uno de nosotros, en las empresas en las que trabajamos y cómo desde adentro ayudamos a que se apoyen iniciativas de formación y desarrollo de competencias para construir tecnología. Somos más de 1800 empresas de tecnología en Colombia y, para 2018, es probable que este número se duplique. Si cada una se compromete a formar a 60 personas al año, 5 cada mes, estaríamos formando 108,000 personas con capacidad de desarrollo de software y resolvemos el problema.

Una persona, por ejemplo, puede convertirse en desarrollador de software por Youtube, de forma gratuita, si es curioso y tiene la oportunidad de aplicarlo. Hay cursos para aprender a programar gratis o con precios muy asequibles en Coursera, edx, Udemy, Codecademy, Udacity, Lynda entre cientos de plataformas “MOOC” donde cualquiera puede aprender a escribir código, luego con la práctica se pule, pero queda listo para empezar su vida profesional sin pasar por una universidad o carrera técnica que han sido las soluciones tradicionales.

También hay entidades especializadas en certificar desarrolladores de software, nosotros por ejemplo, hemos hecho una alianza con una de ellas para patrocinar cursos de desarrollo de capacidades para iOS, Android, PM, y desarrollo en general. Mediante esta alianza vamos a formar 10 personas al mes, con cursos de 40 horas y les garantizaremos, a los elegidos, una oportunidad de trabajo al terminar el curso. Para los que quieran aplicar pueden hacerlo a través de nuestra página en la sección careers.

En conclusión, no nos podemos quedar esperando que otros nos solucionen el problema, especialmente el Gobierno pues pasará como con la mayoría de los problemas del país — todos sabemos claramente cómo funciona — . Ojalá entiendan la importancia de la educación y la formación de competencias, para que las personas puedan tener oportunidades de crecer profesionalmente y desarrollar competencias que nos permitan ser competitivos a nivel mundial, en una industria que está en crecimiento acelerado y que es, hoy en día, hacia donde debemos apuntar para seguir existiendo.