El gran combate del emprendedor TIC

EL 10/15/2015

Yo creo que el Coyote debería ser declarado el Santo Patrono del Emprendimiento. Él se ha caído por precipicios, le ha explotado dinamita en las manos, le han pasado aplanadoras por encima y siempre se ha levantado.

El Coyote tiene iniciativa y acabativa: es creativo, ejecutivo y persistente. El man la tiene clara: se quiere comer al Correcaminos.

Emprendedores, desconozco cuál sea el Correcaminos que cada uno de ustedes haya decidido comerse, pero puedo contarles lo que me ha sucedido persiguiendo al mío y rogar porque no tengan que darse los tiestazos que me he dado.

Mi modelo de negocio requiere unos recursos muy cuantiosos para su ejecución, así que decidí buscar empresas que quisieran adquirir el desarrollo previo y contratarme para terminarlo. Fue entonces cuando me vi arrastrado a una pelea bastante desigual…

¡¡¡EN ESTA ESQUINA, CAPERUCITAAA ROJAAA!!!

Éste es el Coco que asusta a los emprendedores: ¡Me van a copiar! Van a escuchar mis ideas, me van a decir que no les interesan y al día siguiente las van a implementar por su cuenta. Y con lo mucho que vale entablar una demanda, pues… frikis mortis.

Lo que el emprendedor pone sobre la mesa de negociación es su conocimiento. Este como tal no es transable: ¿cómo comprarle a alguien el contenido de su cerebro? Para tener algo con qué negociar debe primero darle a ese conocimiento una forma comercializable; para ello existen las herramientas de protección de la propiedad intelectual.

¡¡¡Y EN LA OTRA ESQUINA, EL LOBOOO FEROOOZZZ!!!

Las grandes empresas tienen departamentos de Innovación. Estos realizan sesiones de ideación [Brainstorming]. Hacen pasar esas ideas por filtros de viabilidad [Stage Gate]. Gestionan los proyectos hasta que se convierten en productos listos para introducir al mercado [el Embudo de Innovación]. E iteran constantemente.

Todo eso hace que exista una alta posibilidad de que las ideas que el emprendedor revele ya hayan surgido previamente al interior de la organización. Lo que el Gerente de Innovación está pensando es: le firmo un acuerdo de confidencialidad a este fulano-aparecido-de-la-nada, me revela una idea que mi equipo ya estaba trabajando y ¿va a pretender que le pague por ello?

INSTRUCCIONES DEL COACH EN EL CAMERINO

En mi rudimentaria comprensión de las leyes que rigen la propiedad intelectual, lo que estas permiten es convertir el conocimiento del emprendedor en barreras de entrada al mercado. Esas barreras actúan de dos maneras: o demoran o bloquean a los competidores.

ESTRATEGIA 1 – EL QUE PEGA PRIMERO, PEGA DOS VECES

Demorar se logra mediante la construcción de una marca poderosa. No significa que los competidores no puedan ofrecer exactamente lo mismo que uno ofrece. Significa que conquistar a sus clientes les va a tomar más tiempo y les va a costar más trabajo.

Registrar una marca y no haberla posicionado es lo mismo que no haber hecho nada. El posicionamiento de marca se obtiene de manera orgánica a través de la experiencia satisfactoria de los clientes y el consecuente voz-a-voz positivo. Ese proceso es sumamente lento; puede acelerarse mediante la inversión en publicidad pero eso cuesta dinero, el cual es un recurso escaso, máxime en el caso del emprendedor que se encuentra haciendo “bootstrapping” [pagando el Chocorramo y la Pony Malta con tarjeta de crédito].

Además, invertir fuertemente en publicidad en una etapa temprana contradice el mantra de “falla rápido, falla barato” que es el núcleo doctrinal de la religión del valle del silicio: el Lean Startup o Emprendimiento Esbelto. La lógica detrás de construir un Producto Mínimo Viable es poner a prueba las hipótesis del negocio arriesgando lo menos posible. Pretender posicionar la marca de un PMV es exponerse al esa-platica-se-perdió en el caso de que dichas hipótesis se demostraran inválidas.

ESTRATEGIA 2 –  DEFENSA ARRIBA, BLOQUEAR PEGADA DEL CONTRINCANTE

Bloquear se refiere a negarles a los competidores un activo necesario para ofrecer la propuesta de valor que uno ofrece. Para esto existen varias herramientas de protección de la propiedad intelectual. Al aplicarlas a la situación específica del emprendedor TIC, sin embargo, la mayoría de ellas presentan serias deficiencias.

Derecho de Autor

Esta herramienta consiste en tomar el código fuente detrás del software y registrarlo como quien ha escrito un libro. El Derecho de Autor no protege las ideas en sí sino la forma en que tales ideas han sido expresadas. Eso permite que los competidores puedan escribir un software que ofrezca la misma funcionalidad pero redactando las líneas de código de manera diferente [o utilizando otro lenguaje de programación] y ¡listo! ya tienen vía libre para ofrecer el mismo servicio que el emprendedor.

Diseño Industrial

Esta herramienta protege “¿cómo se ve?” [la paleta de colores, la tipografía, el look-and-feel del software] pero no protege “¿qué es lo que hace?” [la funcionalidad]. Eso permite que los competidores puedan hacer un software que “haga lo mismo” pero “se vea diferente”. Esto es, mantener la misma UX [experiencia de usuario] pero modificando la UI [interfaz de usuario]. Nuevamente, un saludo a la bandera.

Patente

La Patente de Invención es la herramienta más poderosa para la protección de la propiedad intelectual [y la Patente de Modelo de Utilidad es su hermana adolescente de actitud problemática]. La primera sirve para proteger innovación disruptiva e incremental, cubre productos y procesos, y es válida por 20 años. La segunda solo protege innovación incremental, solo cubre productos y es válida por 10 años.

No existe tal cosa como una “Patente Mundial”; si uno quiere estar protegido en 10 países, le toca hacer el trámite en cada uno de ellos. Para poder patentar algo se deben cumplir 3 requisitos: debe ser novedoso, poseer nivel inventivo y tener aplicación industrial. Según la ley Colombiana, sin embargo, no está permitido patentar el software [Guía para examen de solicitud de patentes de invención y modelo de utilidad, numeral 2.3.7].

Ahora bien, existe una manera algo triquiñuela de obtener la protección de patente para un software: solicitar la patente para un proceso industrial y luego demostrar que el software constituye una parte indispensable de ese proceso. Y eso se hace discriminando cada paso del proceso industrial y vinculándolo al componente específico del hardware que lo ejecuta.

Secreto Industrial

Si todo lo demás falla queda el truco más viejo del libro; el muy popular “no se lo cuentes a nadie”. Para que algo sea considerado un Secreto Industrial debe cumplir 3 requisitos: ser secreto, tener un valor comercial y que se hayan tomado medidas para mantenerlo secreto.

El know how se puede proteger mediante este instrumento [Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones, artículo 260]. Si les interesa investigar más sobre estos temas, las máximas autoridades en Colombia son la Delegatura para la Propiedad Industrial [que hace parte de la Superintendencia de Industria y Comercio] y la Dirección Nacional de Derechos de Autor.

SOBRE FINTAS, ATAQUES Y CONTRAATAQUES

Las herramientas de protección de la propiedad intelectual no son escudos; son garrotes. No van a impedir que los copien; van a permitirles darle una paliza a quien se atreva a copiarlos. ¿Cuál es el problema? Dar esos tramacazos toma tiempo y cuesta dinero.

Escojan a sus abogados de propiedad intelectual con el mismo criterio con el que escogerían a un neurocirujano: no se transen por nada distinto a lo mejor. Muchos abogados que dicen hacer propiedad intelectual a lo que se dedican es a hacer registros de marca. Eso está bien si eso es lo que necesitan.

Redactar una solicitud de patente es un delicado acto de equilibrismo. El corazón de la patente son las reivindicaciones; si éstas son muy amplias corren el riesgo de infringir patentes anteriores, si son muy estrechas, están dejando resquicios por donde los competidores pueden meterse. Se requiere mucha imaginación [y ser un virtuoso de las leyes] para encontrar el punto medio.

¿Y de dónde sale la plata? En mi caso pude acceder a un auxilio del Banco Interamericano de Desarrollo [BID] y la Cámara de Comercio [el programa Bogotá Innova]. Cada vez hay más mecanismos de apoyo al emprendedor. Busquen bien.

Continuara...

Escribe: Jorge Ivan Bonilla León

@jorgeibonilla

Agradecimientos. A Eduardo Varela y Cavelier Abogados, el Messi y el Barça de la propiedad intelectual. A Mauricio Reyes, de Inventta, el Dalai Lama de la innovación. A Diego Vanegas, el Míster Miyagi del diseño industrial.

Imagen:shutterstock