"Un FabLab no es sólo un espacio de ideas, sino de materialización de las mismas"

EL 08/8/2015

Entrevista con Paúl Girón, diseñador, ingeniero y  director de proyectos de la asociación FabLab Lima.

Paúl Girón es un explorador urbano, solucionador de ecuaciones diferenciales extraordinarias entre otras malas artes. Es miembro del Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) y de Fab Lab Network. 

Obtuvo su Diploma en Fabricación Digital en el Fab en Barcelona, España, gracias a la Beca Fab LAT  que recibió en 2013.

Hablamos con él acerca de su experiencia como maker y de la actualidad del movimiento en Perú.

  1. ¿Cómo te convertiste en un maker y cual es el proyecto más interesante en el que has trabajado hasta la fecha?  

Hace algunos años con unos amigos de la Universidad formamos el  colectivo Proyecto Combi el cual investigaba temas de urbanismo y complejidad y ciencia de sistemas. Preparabamos algunos proyectos aunque en la mayoría de los casos, desconociamos la forma de materializarlos a nivel de prueba de concepto o prototipo

Ahora que conocemos las potencialidades participo junto a un equipo multinacional liderado por Benito Juarez, en un proyecto para poner un laboratorio flotante de fabricacion digital sobre el rio Amazonas http://amazon.fablat.org/ que pueda investigar la convergencia de bits, atomos, y genes usando la potencialidad de los recursos que ofrece la Amazonia.

  1. ¿Crees que es necesario construir cosas para vender? ¿Es este hecho crucial para empoderar a los makers?

Si, es indispensable en la medida que te permite lograr sostenibilidad económica. Es una buena prueba de aceptación a lo que estás haciendo, pero no es la única. Estamos en una época en que la rentabilidad económica debe expandirse para incluir conceptos ambientales, sociales y otras dimensiones de análisis que antes no eran consideradas importantes. Se trata de poner la valla más alta no de bajarla.  

  1. ¿Cuál es el estado del movimiento maker y quiénes son los makers en tu país de origen?

En el 2009 el IAAC (España) inicia un proyecto que culminaría en el 2011 con la inauguración del primer fab lab en América Latina en la Universidad Nacional de Ingeniería de Perú. Ocurre gracias a una donación de la AECID (España), y con el apoyo tanto del IAAC (España) como del Center for Bits and Atoms del MIT (EEUU). Desde entonces, en el Perú se han abierto varios espacios que comparten la filosofía de hacer cosas y compartir conocimiento.

  1. ¿Qué tipo de habilidades puede adquirir un maker que pueda ser traducido al mundo corporativo de tu país?

Un makerspace, un hackspace o un FabLab son espacios no estructurados en la medida en que no son fábricas en donde las decisiones son tomadas de forma vertical. En estos nuevos espacios, las decisiones se toman en forma más concertada a veces y en forma vertical en otras. Gracias a esto, llegas a conocer escenarios diversos y es un desafío mucho mayor en la medida en que se trata de alcanzar consensos a nivel grupal cosa que no siempre ocurre en el mundo corporativo.

  1. ¿Qué es un FabLab, cómo pueden ser de utilidad y para qué tipo de proyectos crees que la gente usaría un espacio así en tu país?

Un FabLab es un espacio de innovación colaborativa y de fabricación social, que funciona bajo dos dinámicas, la de aprender haciendo y la de compartir conocimiento. Eso rompe con los esquemas usuales en la academia que no solía compartir su conocimiento. Un FabLab no es sólo un espacio de ideas, sino de materialización de las mismas. Su mayor potencial es el mismo que en el caso de una computadora: cada quien libera su potencial creativo mediante el uso de la tecnologia y que cada persona decide qué proyecto realizar.

  1. ¿Basados en la cultura colaborativa del movimiento maker, crees que LatinoAmérica está culturalmente preparada para compartir conocimiento?

Es todo un desafío, sin embargo muchas de estas dinámicas ya han sido observadas en el movimiento del software libre, lo que nos puede permitir extraer lecciones valiosas en contextos similares. Muchas relaciones de poder en Latinoamérica en general se mantenían en la medida en que el conocimiento era ocultado y sólo algunos tenían acceso a él, entonces el liberarlo es en sí una medida contracultural. Por otro lado, no hemos valorado lo suficiente el pensamiento creativo, y de allí que muchas veces ocurren cosas como tomar ideas de otros sin la debida atribución. Es tan importante colaborar y compartir conocimiento, como reconocer el valor de las ideas de otros y eso es algo que por lo general no ocurre ahora.

  1. ¿Cuál crees que es el estado actual del movimiento  maker en latinoamérica?

Debido a que en muchos países la importación era restringida y desalentada, las economías locales tuvieron que orientarse a reparar productos y con ello surgieron una serie de pequeñas industrias locales que funcionaban con el mismo espíritu del movimiento. Ser maker es algo que no es nuevo para latinoamerica, solo que el concepto ahora se potencia cuando la tecnología entra a formar parte de la ecuación.

  1. ¿Cuál es la mejor forma de insertar el concepto del movimiento maker en LatinoAmérica y cómo lo has hecho en tu país de origen?

Primero entender que estamos en una transición similar a lo que ocurrió con la fotografía: todo un estudio de fotografía de antes ahora cabe en tu smartphone, lo mismo va a ocurrir con la fabricación. Si en realidad queremos ser países desarrollados, debemos participar de la investigación básica necesaria para crear ese futuro. No hay esperar a que otros lo hagan para luego comprarlo, esa es la opción del pasado la cual responde a un contexto pero que no implica adquirir habilidades nuevas o correr riesgos en pro de un mejor futuro. Desde FabLab Perú, junto a un transdisciplinario, difundimos, investigamos y desarrollamos estas tecnologías en el hemisferio sur. Estamos buscando hacer preguntas diferentes para encontrar nuevas soluciones. Estamos transitando por nuevos rumbos.

  1. ¿Cómo logramos la atención de las grandes empresas y/o el gobierno para proyectos maker que puedan potencializar las industrias?

Creo que eso ocurrirá de forma natural en la medida en que las empresas que surjan usando estas nuevas tecnologías, puedan capturar el mercado de las grandes  y expandirlo para hacerlo llegar a personas que no tenían acceso a ello.

Pero mientras ocurre ese escenario de destrucción creativa, necesariamente habrá que convocar a todos los actores y stakeholders que puedan tener interés en participar en esto. No es una carrera de 100 metros, sino una de 42 kilómetros o quizás una ultramaratón y por tanto habrá que planificar en base a diversos escenarios.

  1. ¿Qué más podemos hacer para potencializar y concientizar a cerca de la cultura maker en latinoamérica?

Existe una famosa frase de Kenneth Olsen que decía "No hay ninguna razón para que un individuo tenga una computadora en su casa". Yo creo que eso es cierto, no existe una razón para que una persona tenga una computadora en casa, de la misma forma que no existe una razón para tener una impresora 3D o para fabricar cosas en casa. Existen millones de razones y cada persona, cada humano en la Tierra tiene por lo menos una de ellas. Debemos dejar que sean esas voces las que puedan hablar y expresarse usando la tecnología.

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