Una oportunidad transformadora, para quienes cayeron y no quieren reincidir.

EL 05/7/2013

Esta historia es un poco diferente a lo que a diario es expuesto en medios; nada tiene que ver con reseñar cómo surgió una empresa, hacia la búsqueda de una economía de subsistencia o del diseño de herramientas comerciales que rompa fronteras y obtenga un alto nivel de utilidades; tiene que ver sobre cómo, a partir del dolor, de la dificultad, de los desaciertos y de las malas decisiones –propias o ajenas-, la vida brinda la oportunidad de comenzar de nuevo, de reivindicarse con la sociedad, de transformar.

Esta historia es un poco diferente a lo que a diario es expuesto en medios; nada tiene que ver con reseñar cómo surgió una empresa, hacia la búsqueda de una economía de subsistencia o del diseño de herramientas comerciales que rompa fronteras y obtenga un alto nivel de utilidades; tiene que ver sobre cómo, a partir del dolor, de la dificultad, de los desaciertos y de las malas decisiones –propias o ajenas-, la vida brinda la oportunidad de comenzar de nuevo, de reivindicarse con la sociedad, de transformar.Esta es la historia de Luz Mireya Sandoval Carrillo, una mujer, que con sus hijos vivió en carne propia la realidad de la prisión, cuando, siendo muy joven, su esposo fue detenido.  “Lo perdimos todo; yo, con mis tres hijos, quedamos en la calle”“Sabíamos que allí no nos podíamos quedar, debíamos empezar de cero”; es así como tocó las puertas de la institucionalidad de Santander, logrando un proyecto de capacitación a mujeres,  a través del cual les enseñaba a hacer cortado.Del dolor a la Transformación“Iniciamos una vida; arrancamos una empresa pequeña con mis hijos en la casa, nos dedicamos juiciosos a ahorrar,  y formulamos un proyecto de 120 millones, con el cual estoy transformando la situación actual de 30 personas, entre ex reclusos, esposas y madres de internos de la cárcel modelo”.Para Luz Mireya, este proyecto se convirtió en la oportunidad de brindar empleo a las personas que salen de las cárceles.  Sabía que para lograr algo así, era fundamental que las unidades productivas fueran creadas por ellos mismos, desde el entendimiento de su condición.  “Solamente el que lo vive, el que lo conoce, es el que lo entiende”.“Yo decidí, un día cualquiera, que las personas no deben irse a un parque a llorar, como lo hice yo; tenía que existir alguna institución, tenía que haber alguien que hablara frente al gobierno, con voz firma mas no fuerte, llevando un argumento: pertenecer a un plan de desarrollo departamental”.Y así fue, Por su impacto y enfoque, el proyecto contó con la venia de entidades de gobierno locales, quienes no dudaron en darle su aval.  “Vi la importancia que un funcionario público, sea honesto, sea del pueblo; ellos me escucharon, me apoyaron, y no me dejaron ir a la calle a seguir pasando necesidades; Gracias a ello, hoy estamos impactando la vida de una comunidad que busca nuevas oportunidades”.Nuevas Oportunidades: Generación de IngresosCon el proyecto liderado por Luz Mireya, se creó una empresa con registro INVIMA, portafolio de productos, fichas técnicas, cumplimiento de las normativas para control de plagas y desinfección, activos y enseres; constituyéndose en una oportunidad, un recomenzar, una alternativa honesta de vida.Hoy la planta produce yogurt, arequipe, cortado y queso; vende, y cuenta con una carta de intención para abastecer un programa de gobierno departamental y seguir vendiendo más.Además del tema productivo, la Fundación para la Comunidad Carcelaria FUNDICAP, trabaja en un programa para disminuir el impacto psicológico, moral y social en la familia del interno, de las cárceles del departamento; con lo cual, se busca abordar problemáticas como el duelo no manejado del hijo del interno y las mujeres bajo prisión domiciliaria.  “Todo parte de no tener un proyecto de vida; si no lo tiene para ella, mucho menos se lo va poder ofrecer a sus hijos”.  Para esto, Luz Mireya ha emprendido un nuevo reto: el levantamiento de un diagnóstico sobre la situación actual de reclusos y familias.Una tarea que apenas comienzaPara Luz Mireya su mayor deseo es hacer de esta iniciativa un clamor nacional, “Quiero voltear los ojos de todos los entes a esta problemática, para poder acercar a esta población a la Salud, al gobierno, a las políticas públicas”; y para ello, esta emprendedora y aguerrida mujer, cuenta con los elementos que, a su criterio, se requiere para liderar el proceso: espiritualidad, total entrega a la comunidad, persistencia, fe y un argumento claro, “Si el gobierno ve en ti un argumento claro, él te apuesta” .“Espero llegarle a mujeres en las comunas, para que no le sigamos entregando los jóvenes a la delincuencia común por falta de oportunidades;  espero ponerlas a trabajar con proyectos de vida… ¿A cuántos niños podríamos salvar?”.Luego de compartir con Revista Mprende la historia de lucha y transformación, Luz Mireya quiso dejar a nuestros lectores varias filosofías de vida:

  • Observar y Pensar, si todos pensáramos tendríamos un canal productivo imparable.
  • Valemos por nuestros pensamientos y por nuestros criterios, lucha por tus principios, defiéndelos.
  • Explorarse, a las personas que se encuentran en un momento difícil de su vida miren qué tan malo es lo que les está sucediendo, puede que el 90% de eso  malo sea bueno, dese un espacio para pensar y analizar la situación