La irrealidad de la CT+i en Colombia: entre renuncias y limbos

EL 07/11/2014

El trinomio Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+i), es una amalgama que ha tenido aforo reciente en múltiples escenarios mediáticos, principalmente por las declaraciones de la saliente directora Paula Arias durante la Convención Científica Nacional relacionadas con el abrupto recorte de presupuesto para Colciencias estipulado para el 2015, las cuales fueron tomadas como una patada a la lonchera por parte del gobierno nacional, específicamente por el Ministerio de Hacienda. 

El trinomio Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+i), es una amalgama que ha tenido aforo reciente en múltiples escenarios mediáticos, principalmente por las declaraciones de la saliente directora Paula Arias durante la Convención Científica Nacional relacionadas con el abrupto recorte de presupuesto para Colciencias estipulado para el 2015, las cuales fueron tomadas como una patada a la lonchera por parte del gobierno nacional, específicamente por el Ministerio de Hacienda. 

El poco presupuesto destinado a Colciencias, la falta de I+D en sectores esenciales para el crecimiento económico del país, el desequilibrio en la composición de capital humano, la incipiente relación entre el sector productivo y las universidades, entre otras restricciones, son problemáticas medulares ampliamente diagnosticadas y divulgadas. Mi propósito no es incidir en estas depresiones. Mi propósito es comprender hacia dónde vamos a pesar de esto: ¿en qué futuros piensan los gobiernos de turno (porque aquí no hay un mañana unificado) para el sector CT+i? Y, ¿cómo vamos? Bueno, mejor dicho, ¿cómo no vamos?

En la Política Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación (CONPES 3582), el gobierno definió para 2019 tres metas que orientarían la CT+i nacional: i) Aumentar progresivamente los niveles de inversión en actividades de ciencia tecnología e innovación (ACTI) hasta 2% del PIB; ii) Haber graduado 3.600 doctores con una tasa de graduación de 450 por año; y iii) Emplear el capital humano formado en las universidades a fin de generar una transformación en el aparato productivo, reflejada en la sofisticación y diversificación de las exportaciones nacionales para que se logren US$ 17.500 en exportaciones per-cápita. Faltan menos de 5 años para que sean presentados los avances en función de estas metas y no se logrará ninguna, por lo menos si conservan las tendencias de crecimiento actual. 

Con relación al primer objetivo, el porcentaje promedio de inversión en ACTI durante el período 2007 – 2012 fue de 0,42% del PIB, presentando un leve crecimiento promedio anual del  2%. En un escenario hipotético en donde la inversión se incrementara en 2% anual, la meta de inversión del 2% del PIB en ACTI se alcanzaría  solo hasta el año 2089.  

Frente a la formación de doctores en programas nacionales, durante el período 2007 – 2011 se graduaron 831 doctores con un promedio de 166 doctores al año (un 36% de los 450 por año deseados) con una tasa promedio de crecimiento anual de 32%. Por mucho, el indicador con mejor rendimiento de este análisis. A pesar de ello, la distancia restante para alcanzar el objetivo sigue siendo remota. 

Por otro lado, el factor de diversificación y sofisticación de las exportaciones nacionales presenta las mayores restricciones y retrocesos encontrados. En 2013, las exportaciones per-cápita fueron US$1.248 (7% de la meta).  Asimismo, durante el período 2005 – 2013 las exportaciones per-cápita experimentaron un exiguo crecimiento promedio anual de 1,18%. En un escenario hipotético en donde las exportaciones per-cápita tuvieran un crecimiento anual del 1,18%, la meta de US$17.500 se alcanzaría solo hasta el año 2161. 

Christopher Freeman, uno de los padres del concepto de Sistema Nacional de Innovación, dijo que las políticas en CT+i siempre deben ser una mezcla entre realismo e idealismo. Nuestra política nacional goza mucho de lo ideal pero nada de lo real y, peor aún, mucho de lo irreal, como es trepar a Colombia en el podio de los tres países más competitivos de América Latina para el 2032 (¿¡!?) (Concejo Privado de Competitividad). 

Por lo demás, muchos seguiremos empeñados, por convencimiento más que por cualquier otra cosa, en trabajar en la CT+i nacional, así inviten a renunciar a manizalitas que declaren fuerte.