Colciencias y la Locomotora que nunca funcionó

EL 02/21/2018

Cinco problemas y errores más importantes que, sin exagerar, tienen a la ciencia agonizando en el país

Por: Alejandro Gómez Cano - Asesor de Innovación - ASEC

@alejandrogcano

Es muy triste y desafortunado todo lo que ha ocurrido con Colciencias durante estos casi 8 años de gobierno de Juan Manuel Santos. En su Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014, el presidente presentaba la Locomotora de la Innovación como su estrategia para el crecimiento sostenible y a largo plazo de la economía del país. Esta locomotora era vista de manera transversal para sofisticar las otras cuatro locomotoras que harían que el país creciera a una tasa promedio por encima del 6% anual. ¡Cosa que nunca pasó!

La Locomotora de la Innovación avanzaría y aumentaría su velocidad gracias a la creación del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, al cual se le asignaría el 10% de los recursos del Sistema General de Regalías. La entidad llamada a liderar esta locomotora no era otra sino Colciencias.

Siete años después, comenzamos la recta final de este gobierno con un octavo director en Colciencias dentro de la administración Santos. Sin embargo esto es tan solo el síntoma de una enfermedad grave, pero curable, que sufre hoy en día la entidad y la ciencia en general en el país.

¿Qué nos trajo a este punto? ¿Qué fue lo que hicimos mal? Y sobre todo ¿Qué debemos exigirle al próximo presidente de Colombia en términos de Ciencia, Tecnología e Innovación?

A continuación explicaremos los cinco problemas y errores más importantes que, sin exagerar, tienen a la ciencia agonizando en el país:

  • Bajo presupuesto para Colciencias: Tal vez es el más diciente y fácil de observar. La ciencia en Colombia se hace con las uñas. El presupuesto de Colciencias es uno de los más amarrados y comprometidos dentro del Gobierno Nacional ya que la mayor parte del dinero se va para pagar la formación doctoral, para salud y para el funcionamiento de la entidad. En otras palabras un director de Colciencias tiene autonomía sobre menos del 3% del presupuesto de la entidad. El déficit fiscal de la nación y las erradas reformas tributarias ponen a esta entidad cada vez más en aprietos. Algunos exdirectores de Colciencias lograron gestionar recursos adicionales de otras carteras o de cooperación internacional, lamentablemente entre más eficientes son los directores en la consecución de nuevos recursos más facilidades tiene el Ministerio de Hacienda para recortar el presupuesto de Colciencias.

  • Incoherencia del Gobierno Nacional con el desarrollo empresarial: De nada sirve generar incentivos tributarios para que los empresarios innoven si por otro lado aumenta el IVA y se desincentiva el consumo a partir de reformas tributarias regresivas. Son muchos los funcionarios públicos que día a día trabajan desde entidades como Innpulsa Colombia, MinTIC, el SENA, DNP, MinCIT y el mismo Colciencias buscando promover e incentivar la innovación en el sector empresarial. Sin embargo lo que estas entidades hacen con la mano, el mismo gobierno nacional y particularmente el Ministerio de Hacienda lo borra con el codo. Al final queda claro que hablar de Ciencia, Tecnología, Innovación y Emprendimiento es un discurso bonito, que a cualquier político o gobernante le queda bien, pero que en el caso de este gobierno está lejos de ser su prioridad.

  • La manía de los rankings y de hacer parte de la OCDE: Colombia es un país enfermo por sus puestos en los rankings de competitividad, innovación, educación, emprendimiento entre otros. Somos ese estudiante que solo estudia para sacar una buena nota pero a la semana del examen no se acuerda de nada. Nos preocupa mucho cómo nos ven los demás países pero pocas veces nos preguntamos cuál es el tipo de país que queremos ser: en qué queremos y debemos investigar, qué tipo de educación debemos fortalecer o qué tipo de tecnologías podemos desarrollar. Desde hace varios años distintas entidades del gobierno nacional han intentado cumplir con una serie de requisitos con el fin de que Colombia sea aceptada dentro de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en otras palabras, el club de países ricos del mundo. Con tantas necesidades y prioridades en Colombia, parece absurdo que este gobierno haya gastado tantas energías y gran parte de los pocos recursos asignados para desarrollo empresarial, en hacer parte de un club de países élite cuyos objetivos y necesidades distan muchísimo del 99% de los empresarios colombianos y del ciudadano de a pie al que cada día la plata le alcanza para menos.

  • Un nuevo director de Colciencias cada once meses: Durante el gobierno de Juan Manuel Santos, se ensayaron distintos tipos de perfiles en la dirección de Colciencias: desde grandes gerentes del sector público, hasta científicos renombrados que trabajaron en la NASA. Cuando el director de Colciencias era un científico, los gremios empresariales manifestaban su incomodidad argumentando que dicho director no recoge ni entiende las dinámicas empresariales ni económicas del país, al mismo tiempo que manifestaban preocupación por las pocas capacidades gerenciales de alguien que le entregó su vida a la investigación. Sin embargo cuando el director o la directora tenía un perfil gerencial, la comunidad científica del país se alarmaba y soltaba frases como “ese director no es una persona de ciencia”.  Esta inestabilidad demuestra que Colombia como país no sabe para qué sirve la ciencia ni qué debe hacer con ella.

  • A los colombianos no nos importa la ciencia: Dura y triste afirmación. Culturalmente los colombianos tenemos otros referentes por encima de quienes trabajan para producir ciencia. Tampoco entendemos muy bien qué hacer con ella: esperamos que los doctores sean quienes innoven y desarrollen nuevos productos, y por eso también despreciamos cualquier tipo de producción científica que no lleve inmediatamente nuevos productos al mercado, creando una tensión entre ciencia y mercado difícil de solucionar. Los doctores no han estudiado ni investigado con el fin de convertirse en empresarios, tampoco tienen por qué serlo, su vocación es distinta y necesaria. El Gobierno Nacional no ha entendido qué tipo de investigaciones deberían ser financiadas en su totalidad con recursos públicos y cuáles requieren de la inversión del sector privado cuando existen intereses comerciales de por medio.

En general ha habido buenos y malos directores en Colciencias que durante la administración Santos difícilmente iban a tener un buen desempeño ya que este tema jamás le interesó al Ejecutivo. La discusión se estancó en una frase simplista y reduccionista de que “en este gobierno tuvimos 8 directores de Colciencias”, pero ese no es ni de cerca el problema principal.

Ya que sabemos que hablar de Ciencia, Tecnología e Innovación es fácil para cualquier político, tenemos que tener la capacidad de hacer las preguntas correctas en épocas de campaña si queremos comprender quiénes verdaderamente ven en la Ciencia la herramienta para mejorar la Educación y la Tecnología y la Innovación para sofisticar el aparato productivo, y quiénes no solo no saben de estos temas sino que tampoco les interesa.