Hablemos sobre emprendimiento y maternidad

EL 06/25/2018

Entrevista a Mónica Arboleda, una mujer que se reinventa

Por Magdalena Ituarte

En el artículo anterior les acercaba a la realidad de las madres emprendedoras, a través del inspirador camino que transitó Kelly Miranda, desde su desempeño como ingeniera hasta su negocio, BabyTime. La historia que les voy a presentar hoy tampoco les dejará indiferentes. A lo largo de su vida, la antioqueña Mónica Arboleda se ha reinventado varias veces. Esta licenciada en Educación Ambiental, de 43 años, ha ocupado diversos puestos como empleada en el sector agrícola, se ha embarcado en dos emprendimientos y hasta ha esculpido obras en madera. Y todo ello mientras engendraba y criaba a sus dos hijos, Santiago y Elena. El relato de Mónica y su convencimiento de que «una mujer no conoce toda su capacidad de trabajo hasta que tiene un hijo» me hizo viajar a mil y un parajes donde otras tantas madres, extraordinarias como ella, contribuyen a hacer de este planeta mi rincón favorito del universo. Les ofrezco un extracto de nuestra conversación: 

Magdalena Ituarte. ¿A qué te dedicabas cuando estabas embarazada de tu primer hijo?

Mónica Arboleda. Me desempeñaba como gerente de ventas en una empresa del Eje Cafetero. El riesgo que representaba para mi hijo estar tantas horas conduciendo me llevó a renunciar a mi cargo en el octavo mes de embarazo. Regresé a Medellín, en busca de una actividad que pudiera acompañar a mi maternidad y decidí embarcarme en un proyecto de administración de vehículos de servicio público: taxis y camiones.

M. I. ¿Decidiste emprender cuando estabas a punto de dar a luz?

M. A. Así es. Y nada más nacer el niño, desde casa, compré el primer taxi y contraté a un conductor para empezar una actividad totalmente desconocida para mí.

M. I. ¿Cómo viviste la experiencia de arrancar un negocio con un recién nacido?

M. A. Fue muy duro tener que cambiar mi vocación por un sector tan distinto y masculino, a la vez que me adentraba en otro mundo nuevo: la maternidad. Aunque mi esposo siempre me animó, tuve que emplear una enorme tenacidad para sacarlo adelante. Fue un gran reto y un increíble aprendizaje que se convertiría en una experiencia de éxito.

M. I. ¿Quién se encargó del bebé mientras gestionabas tu emprendimiento?

M. A. Cuidé de mi hijo personalmente. Me lo llevaba a los talleres mecánicos, a comprar repuestos para los vehículos... Viajaba conmigo en una sillita, en la parte trasera del carro. Cuando nació mi hija Elena, ya no era una sillita, sino dos. Aunque este negocio no era mi especialidad le tomé cariño porque me permitió ver crecer y acompañar a mis hijos en esos primeros años de vida, que son fundamentales. Fue una pena tener que dejarlo.

M. I. ¿Por qué abandonaste un negocio tan próspero?

M. A. Cuando mi hija tenía alrededor de ocho meses, trasladaron de nuevo a mi esposo al Eje Cafetero y, tras dos años de mantener el negocio a distancia, tuve que dejarlo. Encontré un buen colegio para Santi y mientras cuidaba de Elena ingresé a clases de tallado en madera (hice unas 19 obras). Entonces un amigo me propuso volver al sector agrícola y trabajé de nuevo por cuenta ajena como coordinadora de ventas. Pero trasladaron a mi esposo otra vez para Antioquia y tuve que buscar un nuevo trabajo, que es mi actual desempeño. Ahora, además, estoy arrancando otro negocio.

M. I. ¿Eres actualmente empleada y emprendedora, además de madre?

M. A. Sí. Trabajo en una empresa que vende agroquímicos para la sanidad en cultivos y estoy empezando junto con mi esposo un sueño llamado «entufinca.com». Es un emprendimiento dedicado a la transformación agroecológica. Acompañamos a los agricultores a realizar la transición de una agricultura tradicional a una sostenible a través de una tienda virtual.

M. I. ¿Cuál es la misión de «entufinca.com»?

M. A. Es nuestro propósito de vida. Queremos contribuir a tener un mejor planeta y medio ambiente desde nuestro saber, con la venta de productos agroquímicos menos tóxicos y la integración de agroinsumos biológicos en la sanidad de cultivos; asesorando y acompañando a los agricultores que quieran hacer el cambio para obtener cosechas con menor o cero carga de agroquímicos.

M. I. ¿Cómo te organizas para acometer tu emprendimiento, tu empleo y cuidar de tus hijos? M. A. Me levanto a las 4:50 de la mañana, de lunes a viernes. Envío a mis hijos al colegio, salgo para mi empleo y, en las noches (después de hacer tareas o acompañarlos a su actividad deportiva), cuando duermen, le dedico tiempo a «entufinca.com». También trabajo en mi proyecto los fines de semana.

M. I. ¿Cuál es la principal enseñanza que, como mamá emprendedora, transmites a tus hijos?

M. A. Los hijos son el reflejo de lo que uno es, pues con el ejemplo se educa. Crear una empresa con una filosofía de impacto social puede ser una de las más valiosas enseñanzas que transmitamos a nuestros hijos para que sean mejores personas y comiencen a pensar en colectivo y no en el beneficio individual.