Espíritu emprendedor, ¿se despierta desde la etapa escolar?

EL 10/6/2015

¿El impulso del emprendimiento en la etapa escolar favorece a los estudiantes y a la comunidad en general?

Nota del editor:

El artículo que leerá a continuación hace parte de un ejercicio académico de la materia de Emprendimiento en la Fundación Universitaria Los Libertadores, y fue realizado por Liliana Jiménez estudiante de Hoteleria y Turismo

El término emprender, según el documento: “El fomento del espíritu emprendedor en la escuela: Nuevos retos para la educación del siglo XXI”,  hace referencia a la toma de decisiones con algún riesgo, desarrollando la iniciativa personal, la confianza en sí mismo, la creatividad, etc.

    Partiendo de éste punto, se pretende entrar a analizar la forma en la que se promueve el emprendimiento en la etapa escolar, ya que, es claro que al desarrollar programas de emprendimiento, se contribuye con la creación de empleo y a su vez se genera un crecimiento económico.

    El hecho de incrementar proyectos de emprendimiento, reduce la tasa de desempleo, por lo cual, es de vital importancia que los jóvenes, durante su etapa escolar, cuenten con un espacio de enseñanza y promoción referente al espíritu emprendedor.

    Si bien existen algunas barreras para la creación de empresas, esto se debe contrarrestar dando a conocer las diferentes instituciones que apoyan a los emprendedores y los diferentes programas que éstos tienen para ofrecer; también es cierto que las personas temen al fracaso de sus proyectos o al asumir ciertos riesgos, pero si se cuenta con una buena idea de negocio y ésta es cultivada paso a paso con el apoyo de las entidades dedicadas a promover el emprendimiento, la posibilidad de fracaso será muy mínima.

    Teniendo en cuenta lo anterior, resultará más factible el crecimiento del espíritu emprendedor, si éste se promueve en los jóvenes estudiantes de secundaria, pues,  según la UNESCO (2012), “Cuando los adolescentes consideran que la enseñanza secundaria carece de sentido o no tienen la suficiente preparación para la vida y para el trabajo, pueden alejarse del aprendizaje escolar, llevándolos finalmente al abandono del mismo;  por lo cual, una enseñanza más incluyente, reduce el riesgo de que los jóvenes dejen a un lado la escuela sin haber recibido las bases y haber adquirido mayores conocimientos para conseguir buenos empleos y  mayor formación”.

    De ésta manera, se tiene planteado que las escuelas son las responsables de orientar y formar estudiantes preparados para asumir los retos de la educación superior, de una profesión, de proyectos de emprendimiento y/o una vida laboral con oportunidades de crecimiento.

    Según el documento: “la formación para la vida y el trabajo (2013)”, ésta propuesta de formación se debe realizar “a partir  de un momento de formación del joven en el que su conciencia ciudadana esté desarrollada”.

    Éste documento también menciona que, “con relación al proceso de enseñar a “aprender a emprender”, se deben involucrar tanto a estudiantes y profesores, como también a adultos de la comunidad, para promover un desarrollo local; a su vez, impulsar pequeños emprendimientos que se pueden ver reflejados y realizados en la vida real”.

    Aunque, cabe destacar que todo ello es posible si los estudiantes se encuentran realmente interesados, motivados y con propuestas claras, con el fin de llegar al cumplimiento de sus metas futuras; con lo cual se busca que ellos desarrollen capacidad creativa e innovadora, para que se puedan enfrentar a diferentes desafíos, al mismo tiempo que  van asumiendo riesgo y adquiriendo mayores responsabilidades.

   Es indispensable que los jóvenes tengan características de compromiso, liderazgo, visión, autoconfianza, capacidad de asumir riesgos, tenacidad y pensamiento positivo; de ésta manera, podrán fijar objetivos claros, visión hacia el futuro, capacidad de planificar y proyección.

   Al reunir éste cúmulo de cualidades, las escuelas proponen cinco etapas de emprendimiento escolar:

  1. Etapa de sensibilización, conocimiento y motivación.

  2. Etapa de iniciación y concientización.

  3. Etapa de programación del emprendimiento.

  4. Etapa de ejecución y gestión del emprendimiento.

  5. Etapa de cierre y evaluación.

    Es evidente que las instituciones educativas hacen un aporte significativo en el proceso de formación de los estudiantes respecto al tema de emprendimiento, mediante el desarrollo de programas de orientación y promoción de ideas de pequeños emprendedores, donde se les facilitan las herramientas y conocimientos necesarios para explotar su idea y sacarla adelante, incluso, a través del estudio de casos que sirven para su formación.

    Entonces, ¿El impulso del emprendimiento en la etapa escolar favorece a los estudiantes y a la comunidad en general?; pues sí, en efecto éste proceso de formación juega un papel importante en los jóvenes estudiantes, que incide de manera positiva, contribuyendo a la disminución del desempleo, promoviendo a ser independientes, logrando un crecimiento económico y generando ideas innovadoras que aporten a mejorar la calidad de vida de los jóvenes desde su formación escolar, de la comunidad en general y de generaciones futuras, inculcando una cultura de progreso y proyección hacia el futuro.

Autora: Liliana Jiménez González*
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