Desafíos de la mujer emprendedora ¿a dónde deben apuntar los programas?

EL 11/23/2018

Primer estudio de Apoyo al Emprendimiento Femenino en la Alianza del Pacífico

Según datos del Banco Mundial solo el 30% de las Pymes formales en todo el mundo son propiedad o lideradas por mujeres. En países desarrollados 70% de las mujeres no puede acceder al capital que necesitan para iniciar un negocio. Es decir  que entre las principales barreras de las mujeres a la hora de emprender se encuentran las socioeconómicas, no obstantes los condicionamientos socioculturales también son impedimentos para el desarrollo del emprendimiento femenino.

Los paradigmas sociales o estereotipos que cargan las mujeres, sin duda, son factores que influyen a la hora emprender. Concluir que su única necesidad es obtener dinero para emprender es negar las realidades de sus entornos. Por tales motivos, resulta relevante la creación de estudios que brinden a las naciones horizontes para apoyar el emprendimiento femenino. Para contribuir a este cierre de brechas se lanza el primer “Estudio de Apoyo al Emprendimiento Femenino en la Alianza del Pacífico” desarrollado por Mujeres del Pacífico y las Asociación de Emprendedores de Latinoamérica (ASELA) que reveló importantes hallazgos.

La Coordinadora Internacional de Mujeres del Pacífico, Irene Ramos destacó que “ con el informe queríamos conocer los factores que inciden en el emprendimiento y además cuales son los programas de los países de la Alianza que apoyan a las mujeres emprendedoras. Esto con el fin de generar diálogos públicos y privados que permitan su mejora”.

En el análisis se hallaron un total de 51 programas orientados a fortalecer y promocionar el emprendimiento femenino. En estos se destacan; programas de educación y formación (65%) dirigidos a generación de redes (40%) y programas de acceso a financiamiento (31%). Solo un  8% de los programas de los cuatro países de la Alianza ofrecen oportunidades de mentoría que amplifiquen la presencia de modelos a seguir.

Otra de las conclusiones respecto al informe fue que aunque cada país tiene particularidades, sin duda tienen similitudes en los enfoques de ejecución al igual que los factores que no están siendo atendidos por los gobiernos o programas.

“Estamos viendo que las mujeres están emprendiendo en menor medida en emprendimientos tecnológicos. Muchos emprendimientos son por necesidad y no por oportunidad. Por otro lado, las mujeres están emprendiendo tardíamente 38 - 40 años, ellas quieren ser emprendedoras pero tiene unas dificultades en su entorno”, afirmó Irene Ramos, Coordinadora Internacional de Mujeres del Pacífico.

Con respecto a estos resultados del estudio y coincidiendo con Irene, en una pequeña conversación que tuvimos,  en efecto las mujeres están emprendiendo  más en negocios tradicionales y que muchos de estos son por necesidad lo que hace más susceptible su fracaso. Ahora bien, la pregunta es por qué los programas no les están ofreciendo a las emprendedoras por necesidad la posibilidad de convertir estos negocios en emprendimientos por oportunidad o con componentes innovadores que sin duda impactarán sus economías y la del país.

Respecto a que las mujeres están emprendiendo tardíamente además de la edad, esto trasciende a sus vida personales. A la suma de limitaciones para el financiamiento, su miedo a emprender, dificultades para acceder a redes de valor, se suman la asignación desproporcionada de tareas y/o responsabilidades domésticas.

En consecución con la afirmación anterior el estudio reveló que del total de programas en apoyo al emprendimiento femenino solo un 2% está dirigido a subsanar la falta de provisión  de servicios ciudadanos al cuidado de los hijos y/o personas mayores lo que sumado a otros factores limitan el crecimiento de sus negocios.

En esa Línea Juan Pablo Swett, Presidente de ASELA, señaló que “el estudio nos pone el desafío de trabajar con gobiernos para derribar barreras como el estereotipo de la mujer”. También agregó que “debemos exigir el cumplimiento de normas laborales modernas, proveer servicios de cuidado para niños, diversificar la oferta de programas gubernamentales pues un 65% está dirigido a fortalecer capacidades empresariales duras y no considera aspectos personales y de contexto”.

"El emprendimiento empodera a las mujeres, pero las mujeres empoderadas son emprendedoras de alto impacto"

Las mujeres empoderadas son una fuerza superior que sin duda traería efectos positivos para el desarrollo económico de los países. Nos obstante, para obtener negocios de impacto es urgente democratizar el emprendimiento y sus herramientas. Hay que empoderar a las mujeres en conocimientos, financiación, ayudarles con las cargas del hogar y visibilizar sus logros.

“Las mujeres no sabemos quienes son las otras mujeres que han tenido éxito en su emprendimiento, creemos que debe haber programas para visibilizar esos casos de éxito de la región para motivarlas”, mencionó Irene Ramos.

Finalmente, en la conversación con Irene le pregunté  ¿el emprendimiento empodera a las mujeres? a los que respondió  “exactamente, o más bien las mujeres empoderadas son las emprendedoras. Si no estás empoderada es más difícil hacerlo. las mujeres tenemos más temor a la hora de tomar decisiones , esos habla de empoderamiento es uno de los sesgos”.

Sin duda el estudio nos deja muchas inquietudes respecto a las decisiones que hay que tomar para cerrar las brechas del emprendiendo femenino. Si bien es cierto que sin importar género lo importante es contar con el ADN emprendedor, la verdad es que las mujeres, en su mayoría, están restringidas por su entorno y condicionamientos sociales que las vuelven más temerosas al riesgo. Sin embargo tener el ADN emprendedor ya es un oportunidad para que por medio de los programas se puedan pulir sus iniciativas y convertirlas en alto impacto.

Colombia

Según el estudio 23 programas presentes en el país 16 enfocados en educación. Además muchos programas están pensados en emprendimientos de alto impacto, ignorando a las emprendedoras por necesidad. Y aunque en el caso particular de Colombia la tasa de emprendimiento femenino por oportunidad pasó de un 64,3% en 2017 a 75.5% en el 2017 (GEM 2017). Ahora, si bien cierto que la tasa va en constante aumento la realidad es que es necesario cambios significativos para que continúe en ascenso y sea sostenible.