8 razones para apostarle a la responsabilidad social empresarial

EL 08/12/2015

Las prácticas de sostenibilidad y responsabilidad social no es un tema de exclusivo interés para las organizaciones; es un tema que concierne también a accionistas, consumidores, vendedores y trabajadores, así como a los reguladores y la comunidad; es un tema al que vale la pena apostar.

Son muchas las razones por las que las organizaciones invierten en responsabilidad social. Razones que van desde los escenarios altruistas, hasta incluso temas de rentabilidad y sostenibilidad en los mercados.

  1. Cumplimiento con la normatividad: no hay mucho rango de acción en esta materia, sin duda las empresas deben cumplir la ley.  En este sentido, las normativas y regulaciones constituyen el primer estímulo y razón para apostarle a la sostenibilidad, a la responsabilidad social.
  2. Ventajas competitivas: con clientes más informados y exigentes, el argumento de venta va más allá del simple producto o servicio; los consumidores compran calidad pero también compran marcas con las que se identifiquen.  Las buenas prácticas empresariales influyen en la reputación, en el argumento de compra – venta, en las ventas pero, sobre todo, termina siendo un factor diferencial frente a la competencia y la industria.
  3. Mejora continua: independientemente de lo que dicte la legislación o lo que imponga el mercado o la competencia, apostar a la responsabilidad social es apostar a mejorar en diseño de producto, producción, servicio al cliente.  Es la oportunidad para mejorar procesos y lograr mayor efectividad.
  4. Beneficios económicos: apostarle a la responsabilidad social es apostarle al mejoramiento de los procesos, a mejores prácticas.  No siempre como tradicionalmente se ha hecho es la forma más efectiva para la empresa, para sus clientes o para el ambiente. Darse la oportunidad de ver nuevas alternativas, es una buena opción para menores costos de operación, menores costos administrativos, menores costos ambientales, mayores ingresos, el establecimiento de valores empresariales y finalmente mayor rentabilidad.
  5. Reputación: Las buenas prácticas son premiadas, las malas sancionadas con el escrutinio público, las redes sociales y, en últimas, la no aceptación por parte de clientes, proveedores y demás actores del proceso.  La reputación de una marca afecta todos los aspectos de una compañía, desde la contratación, rotación, retención, precio y compromiso del inversor, hasta sus relaciones con los medios y entorno organizacional. Apostarle a la responsabilidad social es apostarle a la buena imagen y a la aceptación de toda la cadena.
  6. Clientes felices: una estrategia responsable, es positiva para la sociedad pero también para los clientes.  Sus clientes estarán mucho más satisfechos al consumir productos, resultado de un proceso responsable, y su compañía obtendrá mayor participación en el mercado.
  7. Beneficios de operación: Las prácticas sostenibles pueden generar procesos innovadores, , mayor productividad y, sin duda, un mejor rendimiento de los recursos.
  8. Beneficios organizacionales: Establecer procesos responsables y sostenibles le permitirá no sólo cumplir con la normativa, y por ende tener menos interferencia de los reguladores, sino también tener menor riesgo de operación y colabores más felices.

Junto a estas ocho razones son muchas más las ventajas de apostarle a la responsabilidad social empresarial. El reto para su liderazgo es integrar de manera provechosa estas prácticas en el quehacer organizacional, desde la fábrica hasta la sala de juntas, en un compromiso de todos.

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