¡Des-inventamos la rueda!

EL 03/4/2015

No lo neguemos: el marketing siempre es polémico. Existen muchos detractores, que incluso han escrito libros que han sido Best Sellers utilizando las técnicas de marketing que en los mismos textos critican. 

Esto nos puede dar una idea de la potencia que tiene esta disciplina, ciencia, filosofía, técnica, llamémoslo como queramos, pero en el fondo es siempre lo mismo: intentar llegar al ciudadano y de esta manera convencerle para venderle, para que acepte nuestras ideas, para que piense que somos buenos, para que se apiade de un niño muerto de hambre o que piense que el político de turno es el mejor porque ha hecho el puente más alto del mundo (aunque el puente no sea necesario).

A la vez de detractores, el marketing también tiene fans; Fans que muchas veces lo ven únicamente como una herramienta de ventas. De vender cueste lo que cueste. Es decir:

“-Señor director: los conejitos mecánicos tienen taras.
-¿Cuál es el coste de arreglarlos?
-Cien Mil.
-Pues gástese Mil en Marketing y véndalos todos”.

Evidentemente, esta visión del marketing, que por desgracia existe, es la visión que más daño hace nuestro trabajo.

Nosotros creemos que el marketing es una disciplina. Una disciplina científica que avanza día a día gracias a los investigadores, tanto de las ciencias sociológicas, psicológicas, económicas y ahora también médicas, al iniciarse la Neurociencia en los estudios del marketing. También es una filosofía, una forma de pensar, de hacer y también es una actividad que se desarrolla en las diferentes organizaciones, desde empresas a congregaciones religiosas, pasando por ayuntamientos y partidos políticos, ONGs y equipos de fútbol (sobre todo éstos). Y por supuesto, el marketing es una actividad, una actividad que se desarrolla en el día a día de todas las organizaciones que dependen del público, de la sociedad, para sobrevivir.

Los detractores del Marketing alegan que el marketing crea necesidades. Nunca el marketing puede crear una necesidad. Esa necesidad es inherente y está latente en el ser humano y en la sociedad. Algunos dicen: “El teléfono móvil no es necesario, es una operación de marketing”. ¿Y el que no es móvil? ¿Y la rueda? ¿Es necesaria la rueda? ¡Des-inventemos entonces la rueda!

Foto Tomada de: Shutterstock