La gestión logística en los tiempos de santa claus

EL 12/24/2015

“La logística no hace la felicidad, pero puede llevarla a donde se necesite” 

El rol de Santa Claus tiene mucho que ver con la logística, puesto que su accionar es invisible, nadie se pregunta de dónde se abastece, como lo transporta, si los renos se alimentan de vegetales o quizás toman red bull para poder volar.

Lo único que esperan millones de padres diseminados por cada rincón del planeta, o por lo menos del mundo occidental, es que un octogenario de figura poco aerodinámica logre llegar antes de la media noche del 24 de diciembre con los regalos, por los cuales sus angelitos se esmeraron durante todo el año escolar.

Y surgen allí las preguntas…

¿Cómo logra recibir, procesar y validar cada uno de los pedidos?

En las empresas modernas se requiere del uso de robustos equipos de cómputo dotados de software ERP y con el infaltable módulo de CRM. De este modo se podrían identificar los hábitos de consumo del personaje, el número de puntos acumulados en casa y en el colegio, y un listado de los regalos de los últimos 3 años para evitar repetir. ¡Bueno, aunque a mí siempre me llegaba de nuevo el par de medias!!!

¿Cómo lograr Santa Claus tener la disponibilidad de todo tipo de regalos?

Seguramente junto con sus duendes habrán evaluado diferentes alternativas. Una opción es tener un elevado nivel de stocks aprovechando que el costo de almacenamiento por metro cuadrado en el Polo Norte es bastante bajo, pero se corre el riesgo de no tener las unidades suficientes para los artículos de moda, y quedarse llenos de juguetes que nadie desea. Otra opción es lograr alianzas estratégicas con proveedores, donde serían estos los responsables de responder de forma ágil y precisa a las demandas que lleguen desde cada uno de los hogares. Sin embargo, preocupa la capacidad instalada que deberían tener estos fabricantes, el lucro cesante de la misma durante el resto del año, y su capacidad de abastecimiento de materias primas e insumos para cumplir con la producción. ¿O será que también son Made in China?

¿Por qué no estandarizar y simplificar las opciones de regalo y así poder planear de mejor manera el abastecimiento y la producción?

Es una inquietud siempre presente en los procesos productivos, pues de esta forma se reducen las opciones de pedido y se pueden trabajar grandes lotes de producción. Ello permitiría optimizar los tiempos y costos de producción, simplificar la programación de materiales y facilitar aún más la preparación de los pedidos. Lastimosamente en esta era de masiva información y conectividad, pocos niños tolerarán un juguete genérico y de producción en serie, ya que en sus diversos dispositivos habrán visto que existen miles de opciones de personalización. Cómo se extrañan aquellas épocas donde se contentaban con un Mikasa FT – 5, un Cubo Rubik o una versión latina de la Barbie.

¿Cómo logra hacer entregas sin errores?

Esta pregunta activa la atención de monstruos logísticos de la talla de FedEx, UPS, DHL o el mismísimo AMAZON, quienes pese a sus millonarias inversiones en trazabilidad no han logrado blindar del todo su proceso logístico. Es imposible no recordar el caso de Robert Quinn, un estudiante universitario londinense, quien en diciembre de 2014 recibió más de cincuenta paquetes que incluían un televisor, una tablet, un portátil, consolas, y otros artículos, los cuales jamás solicitó, pero Amazon por error le terminó obsequiando.

El uso de software como los WMS, tecnologías de RFID, los comandos por voz para el picking o hasta las famosas google glass, seguramente son algunas de las alternativas evaluadas para realizar una labor eficiente, eficaz y con un alto nivel de productividad. Cualquier confusión en la preparación de los pedidos podría propiciar daños morales y sicológicos en los impacientes receptores.

¿Cómo es posible despachar a múltiples destinos en un espacio de tiempo tan corto?

Hay quienes afirman que, para lograr esa rapidez en los despachos, el mundo de Santa debe contar con centros de distribución regados por todos los rincones del planeta, para de esta forma tan sólo montar los pedidos y en pocos minutos lograr llegar a la puerta (chimenea) de cada uno de los hogares. Sin embargo, ello generaría una atomización de costos logísticos, comprendiendo que se exigirían tantas inversiones en infraestructura y personal, como CEDIS establecidos.

Otros opinan que la estrategia debe estar soportada en una gran eficiencia de los despachos que salen desde el Polo Norte, en donde apoyados por los tradicionales trineos tirados por renos o quizás ahora con infinidad de drones comandados por múltiples duendes, se coordinan las diferentes rutas bajo modelos de rutero por demanda. Incierto es cómo lograr consolidar todos esos regalos en aquellos trineos descubiertos, sin opciones de paletizado ni mayores opciones de protección de la carga. Bueno, igual hay muchas empresas que lo hacen así.

Lo único cierto es que no nos importa su silueta poco esbelta ni su avanzada edad, tampoco que tenga que viajar desde el Polo Norte en la noche sorteando problemas climáticos, de movilidad y seguridad, y mucho menos que la carta haya sido escrita en letra poco legible a última hora con coordenadas poco claras. Lo único importante en esa fecha es que logremos recibir el regalo correcto, en condiciones adecuadas, en el lugar preciso y a tiempo, muy a tiempo.

 

Seguramente pocos advertirán su llegada, no muchos le dejaron allí sus galletas, ni se tomarán el trabajo de destapar la chimenea o amarrar al perro para simplificar su labor. Es por ello que decimos que la labor de Santa Claus se parece mucho a la logística, es silenciosa y poco reconocida, pero cuando funciona produce felicidad.

Feliz Navidad!!!

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