La agricultura con logística, un cultivo sostenible

EL 09/3/2018

“El campo produce riqueza, la logística la lleva a tu paladar”

El sector agrario cuenta con todos las calidades para volver a ser un gran protagonista de la economía, pero la carencia de logística impide que logre la competitividad. 

En Colombia, gracias a su variada geografía, se cuenta con las condiciones ideales para una gran diversidad de cultivos, partiendo del cacao de la región de los Santanderes, el mango, plátano y banano de la Región Caribe, la papa, cebolla y maíz de Boyacá, la mora, lulo, maracuyá y las flores de Antioquia y Cundinamarca, los cítricos, la caña y el tomate del Valle del Cauca, la piña y yuca de los llanos orientales, y la palma, el aguacate y el café que se encuentran distribuidos por diferentes zonas del país.

Tal riqueza agrícola condujo a que anteriormente el país fuese prácticamente autosuficiente para su alimentación, llegando el sector agrario a tener una participación cercana al 70% sobre el total del PIB en la década de los 60s, siendo indudablemente el motor de la economía.

Sin embargo, pocos años después el agro comenzó a ceder participación ante otros sectores como los minero energéticos, la industria e incluso los servicios. Ese viraje en la dinámica empresarial se tradujo en una rápida reducción del peso del agro, pasando a tener una participación del 24% en 1975, y terminando el año 2017 con un peso que no supera el 6%.

La situación no se genera por falta de terreno cultivable, por la afectación de fenómenos climáticos o falta de demanda para la producción, sino por un claro caso de falta de competitividad que no permite llevar el producto a los mercados, tanto nacionales como internacionales, bajo óptimas condiciones de calidad, servicio y precio.

A raíz de ello, la oferta agrícola tiende a contraerse, pues el primer eslabón de esta cadena no encuentra los estímulos y herramientas suficientes para enfrentarse al mercado y lograr generar utilidades sostenibles para su labor. Por lo tanto, el producto es administrado por los comercializadores, quienes suelen recibir las cosechas en centrales de acopio y abasto, en dónde según las leyes de oferta y demanda, las características y calidades del producto, y otros criterios discrecionales, fijan los precios de compra a los agricultores y abastecen los canales de distribución.

Para darle una mayor competitividad al sector es importante introducir variables del plano logístico, las cuales apuntan hacia la articulación de la cadena de suministros, sea con destino a los mercados locales tradicionales, a la industria transformadora en el mercado nacional, o para atender la demanda de los mercados internacionales.

En función de lo anterior, desde SCCALA hemos establecido una serie de cinco recomendaciones a ser tenidas en cuenta para emprender el camino de la competitividad.

ESTABILIZACIÓN DE LA OFERTA Y PLANEACIÓN DE LA PRODUCCIÓN

Para poder acceder de forma consistente a los mercados y conseguir acuerdos de largo plazo, sea con distribuidores internacionales, empresas transformadoras locales o cadenas de supermercados, es indispensable garantizar un abastecimiento permanente. Ello implica que deben programarse los momentos de siembra para poder rotar los cultivos y terrenos, generando una oferta constante.

Significa entonces que los cultivos comienzan a tener un funcionamiento permanente, similar al de las empresas del sector real, en dónde se combinarían de manera permanente los procesos de siembra, cultivo, cosecha y despachos, permitiendo tener un equipo de trabajo regular, programar el abastecimiento de insumos y estabilizar el flujo de caja.

La asociatividad permite combinar esfuerzos, realizar economías de escala y, de manera conjunta, bajo claros estándares de calidad y servicio, responder a la demanda del mercado.

CONOCIMIENTO DE LOS MERCADOS

Es importante conocer cuál es el destino que tendrán los productos, pues de esta manera se logran dar las características que son valoradas por el mercado. Es el caso de los mercados que privilegian el acceso a productos que cumplen con los estándares de sostenibilidad ambiental, cultivos orgánicos y/o de comercio justo.  Allí aparecen certificaciones como FairTrade International, USDA, JAS, Rainforest Alliance, entre otras.

Esto demanda la articulación de todos los agentes de la cadena, y sobre ello comenzar planes de mejoramiento y fortalecimiento para el cumplimiento de los requerimientos, los cuales son recompensados generalmente con mejores precios de compra por los mercados especializados.

 MANEJO DE EMPAQUE Y EMBALAJE

El deseo permanente de “reducir costos” ha conducido a que no se valoren los beneficios que puede tener un correcto empaque para los productos, abriendo la puerta a su deterioro y pérdida de valor.

Algunos de los errores más frecuentes son:

  • Manipulación inadecuada
  • Almacenamiento incorrecto
  • Uso de empaques que no protegen el producto físicamente ni de la contaminación
  • Falta de atención a las restricciones de peso y volumen de los empaques
  • Exceso de exposición a condiciones ambientales perjudiciales para el producto y que afecten su inocuidad

Es recomendable evaluar formas alternativas de empaque y embalaje, que pese a demandar una mayor inversión o gasto, según sea el caso, puedan proteger el producto a lo largo de la cadena de distribución, garantizando su estado y permitiendo que se mantenga su precio en el mercado. Dentro de estos se pueden contemplar las canastillas plásticas, las cajas y bandejas de cartón corrugado, los empaques de atmósfera modificada, entre otros.

Para la elección correcta del envase, empaque y embalaje deben tenerse en cuenta los siguientes factores:

Resistencia mecánica. Protege el producto en las fases de transporte y almacenamiento, permitiendo su movilización, manipulación y apilamiento. Generalmente deberá resistir condiciones de humedad relativa, por las etapas en las cuales se involucra la cadena de frío.

Dimensiones y diseño. Debe permitir la correcta acomodación del producto y ajustarse a las operaciones logísticas.

Ventilación. Evita la acumulación de calor y gases al interior de los empaques, y permite que se surta de manera adecuada la circulación homogénea en los procesos de enfriamiento.

Inocuidad. Evita la contaminación derivada de microorganismos, productos químicos, la “migración” proveniente del envase, y en general todo tipo de alteración que se pueda generar por el contacto o exposición a diversos agentes.

Normas de etiquetado. Para el caso colombiano se pueden citar las NTC 512-1 y NTC 512-2 y las disposiciones del Invima. Para los mercados internacionales es indispensable ajustarlas de acuerdo con la normatividad correspondiente al país de destino.

 COSTOS DEL TRANSPORTE

El costo relacionado con el transporte suele ser una de las quejas más recurrentes de los agricultores, argumentando que estos no les permiten ser competitivos, y allí se diluye la utilidad.

Para hacer frente a esta situación hay que entender el funcionamiento de la red logística, la cual consta de tres tramos principales, la logística de la primera milla, el transporte y la distribución.

El primero hace referencia al tramo comprendido entre los cultivos y los centros de acopio. En estos se suelen usar vehículos tales como los tradicionales jeeps willys, camionetas, antiguos camiones sencillos y hasta vehículos de tracción animal. Es comprensible que, debido a la topografía de algunas regiones, es difícil lograr acceder con vehículos de mayor tamaño, pero es recomendable utilizar unidades que permitan la protección del producto, tanto en su presentación como en higiene, que sean costo-eficientes, y que brinden confiabilidad.

El segundo tramo, el del transporte, se establece entre las centrales de acopio con destino a los puertos, a las empresas industriales o a las centrales de abasto en las principales ciudades. En este tramo es importante el uso de vehículos de mayor capacidad, para así lograr economías de escala, absorbiendo entre los diferentes elementos transportados, los costos de movilización de la carga. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, bajo la óptica del aprovechamiento del espacio, en ocasiones se terminan afectando las condiciones físicas de los productos, generando como consecuencia un menor valor del producto en el mercado e incluso su rechazo.

El tercer tramo corresponde a la distribución capilar o logística de la última milla, la cual concierne a la labor de poner el producto en los puntos minoristas. Este tramo suele ser desarrollado por los comercializadores, quienes también deben velar por un adecuado manejo de los costos y protección del producto.

Es importante resaltar que, a lo largo de las diferentes etapas relacionadas con el transporte, se demanda del cumplimiento de algunos requerimientos:

  • Aprovechamiento de la capacidad de carga de los vehículos
  • Programación de rutas de recolección y distribución eficientes
  • Vehículos eficientes en costos y operación
  • Constante trazabilidad y protección de la mercancía

PLANEACIÓN DE LA LOGÍSTICA INTERNACIONAL

El acceso a los mercados internacionales demanda una completa planeación, que permita garantizar que los productos lleguen en condiciones óptimas, dentro de los tiempos programados y por la ruta que permita los costos y la seguridad adecuada.

Para la Logística internacional se comprenden tres grandes fases, el trayecto en país de origen, el tránsito internacional y el trayecto en el país de destino.

El transporte de los productos al puerto de origen desde donde se embarcará la carga a los mercados internacionales, demanda el pago del flete terrestre junto con el seguro respectivo de la mercancía. En esta fase es importante contar con aliados logísticos confiables y con experiencia suficiente, que garanticen el perfecto estado de los productos, y a la vez eviten cualquier tipo de contaminación de la carga. Se recomienda trabajar con operadores logísticos que se encuentren certificados en BASC (Business Alliance for Secure Commerce).

No debe olvidarse que la empresa exportadora debe haberse registrado para tal fin ante la DIAN, realizar la ubicación de la posición arancelaria de la mercancía, contar con los permisos previos y certificaciones (ICA, INVIMA, etc.) en caso de ser pertinente, y debe realizar los procedimientos aduaneros correspondientes (Declaración de Exportación - DEX).

En el puerto marítimo, aeropuerto o paso de frontera, la Policía Fiscal y Aduanera cuenta con la facultad de inspeccionar la mercancía, para verificar que no exista ninguna contravención a la normatividad.

En el caso de los puertos y aeropuertos, se incurrirá en el pago de costos de manipulación de la carga, para así lograr llevar la mercancía al medio de transporte designado. Estos se catalogan como el THC - Terminal Handling Charge.

En el trayecto Internacional se tienen en cuenta principalmente el flete y el seguro. Sin embargo, debe comprenderse que generalmente aplican algunos recargos, tales como el BAF (Bunker Adjustment Factor) que aplica sobre las fluctuaciones del precio del combustible o el PCS (Panamá Canal Surcharge) que es el recargo aplicado a las mercancías que transitan por el Canal de Panamá.

Cuando la carga llega al país de destino, se incurre en los costos relacionados con la desestiba y manipulación de las mercancías, deben surtirse los procesos de inspección de la carga y los trámites aduaneros correspondientes. Así mismo, dependiendo de los acuerdos comerciales existentes entren los países, se deberán cancelar las tasas arancelarias para poder nacionalizar la mercancía en destino.

Este conjunto de trámites y sus respectivos costos hacen parte de la Distribución Física Internacional, y la responsabilidad con respecto a quien deberá incurrir en ellos depende del término INCOTERMS bajo el cual se haya realizado la negociación internacional.

Sin embargo, hay que tener presente que los costos anteriores, más los correspondientes al transporte en el país de destino, tendrán incidencia directa en el costo final del producto puesto en manos del cliente.

En SCCALA comprendemos que es un largo proceso que todo producto debe emprender para lograr llegar a los mercados de destino. Ello demanda la articulación de cadenas de suministro eficientes, que involucren tanto a los productores, como los comercializadores, los proveedores de insumos y empaque, los actores logísticos y los entes estatales que intervienen en cada una de las etapas.

Significa entonces que, para tener un sector agrícola más dinámico y pujante, es importante abrirle espacio a los elementos de la gestión logística, los cuales deben comprender las fases de planeación, manejo de inventarios, almacenamiento y transporte, y así cobijar a los buenos productos que brinda nuestra tierra, de una estrategia que se enfoque en la construcción de valor, la calidad y el servicio. Se requiere entonces, la correcta asesoría y el apropiado entrenamiento que desde la experiencia y conocimiento aporte al crecimiento del sector.

Es pertinente señalar que los productos con algún grado de diferencial y/o transformación, logran absorber de mejor forma los costos que a lo largo del proceso logístico se presentan, puesto que el impacto de factores tales como el flete del transporte, no van a tener una participación tan alta sobre el costo final de la mercancía.  Es por ello por lo que labores como la clasificación, limpieza y empaquetado de los productos, pueden mejorar el valor que están dispuestos a pagar en el mercado.

Finalmente, si se logra dar un enfoque hacia la agroindustria en las regiones, se dinamizará mucho más el sector, se garantizarán fuentes de trabajo en las empresas y cultivos, y se generará un encadenamiento productivo que se traduzca en una oferta aún más competitiva y rentable para cada uno de los actores involucrados, y beneficios para la comunidad.

Escrito por: Leonardo Mendoza S. - Director General SCCALA