La academia y el emprendimiento: otra relación desaborida – Parte I

EL 12/14/2013

Cuando se escucha que se han producido avances en actividades relacionadas con Investigación, Desarrollo e Innovación[1], se intuye que estos avances están relacionados únicamente con ciertas disciplinas, como las ciencias naturales o las ingenierías.

Cuando se escucha que se han producido avances en actividades relacionadas con Investigación, Desarrollo e Innovación[1], se intuye que estos avances están relacionados únicamente con ciertas disciplinas, como las ciencias naturales o las ingenierías.

Adicionalmente, se podría intuir también que estos avances podrían estar orientados a la creación de un nuevo fármaco, un nuevo dispositivo tecnológico, un nuevo procedimiento quirúrgico, etc. Pero cuando se habla de Investigación, Desarrollo e Innovación en ciencias humanas o en ciencias administrativas, ¿qué se puede esperar? Más aún, ¿cuáles de esos resultados podrían impactar positivamente en las iniciativas de emprendimiento?

Actualmente, el consenso de las escuelas de negocios es que se debe hacer investigación que ayude a los directivos de las empresas a solucionar problemas, tanto los relacionados con la gestión (interior de la organización) como con la dirección (exterior de la organización). No obstante, sigue creciendo la brecha entre la investigación en ciencias administrativas y su aplicabilidad en la vida empresarial. Algunas de las dificultades en la aplicabilidad de estos estudios son: i) la dificultad de comprensión por el lenguaje técnico; y ii) la complejidad creciente que han abordado los métodos cuantitativos implementados. Si bien el avance de estos métodos resulta admirable, el acceso a un “empresario caminante” y con déficit de tiempo para comprender una tormenta de datos e información correlacionada en un modelo para predecir, en la medida de lo posible, el futuro es muy restringido[2].

Este problema se agrava cuando el emprendedor tiene que ser un sujeto multitarea, que en medio de una presión autoimpuesta y una fatigosa maratón diaria, debería tener tiempo para fortalecer sus habilidades de trabajo creativo y, en el marco de esta proposición, documentarse sobre los últimos trabajos relacionados con la gestión y dirección de empresa. Este es un escenario deseable, aunque complicado de lograr.

La academia, por un lado, aspira a que la lean, la comprendan y, lo más importante de todo, aspira a que implementen los resultados de sus estudios para impactar positivamente en las dinámicas de crecimiento económico del país ―fíjese que en ningún momento se nombró Desarrollo―. Los emprendedores, por otro lado, quieren implementar iniciativas novedosas que generen valor para sí mismos, su organización y el sector donde se desempeñan, pero siempre falta tiempo para buscar, leer y comprender cientos de artículos especializados y estudios que progresivamente se ahogan en el océano de la Internet antes de ser conocidos, ya que son reemplazados por otros estudios más recientes: la paradoja de la producción del conocimiento. De este modo, el romance entre la academia y el emprendimiento se convierte en otra relación desaborida.

Por todo lo anterior, se debería proponer un método que pueda implementar la comunidad emprendedora, el cual esté fundado en supuestos sencillos que ayuden a comprender e interrelacionar las variables de su entorno próximo, para que, a su vez, estos funcionen como una lente de “Imaginación y Escepticismo” al momento de formular soluciones de gestión y dirección de empresas, o, en este caso, para el avance de su proyecto de emprendimiento. Es un método que me atrevería a proponer y desarrollar en próximas colaboraciones. Esta entrega se puede entender como una pequeña introducción y una gran invitación a la reflexión sobre la lectura y comprensión de la realidad empresarial en función del emprendimiento.


[1] - Actividades de Investigación y Desarrollo: “Trabajo creativo llevado a cabo de forma sistemática para incrementar el volumen de los conocimientos humano, culturales y sociales y el uso de esos conocimientos para derivar nuevas aplicaciones en todos los campos de la ciencia y la tecnología, e involucra la investigación básica, aplicada y el desarrollo experimental”. Definición extraída de: Manual Frascati: medición de las actividades científicas y tecnológicas. Propuesta de norma práctica para encuestas de investigación y desarrollo experimental. OECD (2002).

- Innovación: “Proceso social, basado en la producción e intercambio de conocimiento entre múltiples actores, internos y externos a las organizaciones”. Definición extraída de: Documento CONPES 3582 de 2009. Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Consejo Nacional de Política Económica y Social (2009).

[2] Gómez, L, Gutiérrez, I. (1996). La dirección de empresas como disciplina académica. Revista Europea de Dirección y Economía de Empresa, vol. 5, núm. 3, pp. 11-22.