La Responsabilidad Social Empresarial, más que una moda.

EL 11/19/2014

Hoy en día, el desarrollo sustentable es un tema que se encuentra en boca de todos: Personas, empresas, gobiernos y organizaciones civiles. Sin embargo, más allá de los agentes, es importante prestar especial atención a la ejecución que éstos dan a cada una de las premisas en materia de Responsabilidad Social empresarial, y su verdadera implementación al interior de las organizaciones. 

Más allá de los números y ganancias económicas –que por supuesto son importantes-; para las empresas es fundamental pensar en el impacto social y ambiental que tienen sobre las comunidades, pues de ello depende en gran medida un desarrollo equilibrado entre las empresas y las personas, el mejoramiento en las condiciones de vida y, en últimas, un desarrollo sustentable.

Para el caso de América Latina difícilmente se puede establecer  que ha habido un avance uniforme en términos de Responsabilidad Social Empresarial, teniendo en cuenta que el comportamiento de cada país es diferente en términos económicos y sociales, incidiendo seriamente en la forma como ésta se concibe, y como son concebidos y medidos sus avances y retrocesos.

No obstante lo anterior, es innegable la notable evolución que ha tenido el tema y la importancia de la que se ha revestido en los últimos años. Antes, la empresa se concebía únicamente bajo la premisa de ganancias económicas, sin prestar atención a los efectos sociales y ambientales que ello traía sobre sus trabajadores y comunidades. Pero a partir de 1992, con la Conferencia de Río, se puso al descubierto una preocupación relacionada con el calentamiento global y la importancia de llevar a cabo políticas públicas y privadas encaminadas a mitigar sus efectos, y con ello toda una conciencia a nivel organizacional de perseguir no sólo el rendimiento económico, sino también, de manera paralela, centrar esfuerzos en mitigar los posibles efectos negativos intrínsecos a la operación o en generar un impacto ampliado de la gestión hacia el entorno.

Por ejemplo, en países como Guatemala, se ha experimentado una transformación en la manera como se piensa la Responsabilidad Social Empresarial y, aunque ese proceso les ha tomado muchos años, no se puede desconocer que hoy por hoy las empresas asumen el desarrollo sustentable de una manera más amplia; concibiendo el aspecto económico, social, político y ambiental como un todo.

Sin embargo, aun cuando en el mundo corporativo las empresas han adquirido una visión mucho más holística en el desarrollo de sus modelos de negocios, queda todavía un largo camino por recorrer. Según el estudio de “La responsabilidad social de la empresa en América Latina” del FOMIN, miembro del grupo BID, en buena parte, las grandes empresas han logrado ver la sustentabilidad de manera integral, estableciendo políticas generales y concisas de Responsabilidad Social Empresarial, desde su casa matriz, e implementando en los países en donde tienen presencia estrategias en este sentido de forma organizada y estructurada. Esto, a diferencia de las pequeñas y medianas empresas, a las cuales se les dificulta planear y ejecutar acciones de Responsabilidad Social Empresarial de forma adecuada y sistemática, teniendo en cuenta que muchas no cuentan con procesos estandarizados y su mínima experiencia en el tema las limita en su ejecución.

Ejemplo de ello es Procter & Gamble (P&G), con presencia en más de 160 países, muestra fehaciente de aquellas empresas que han logrado ver la sustentabilidad de una manera más amplia, incluyendo aspectos económicos, pero, sin dejar de lado, el impacto social y ambiental que tienen sobre su entorno.

Con la intención de “mejorar las vidas de los consumidores alrededor del mundo”, P&G trabaja en varios frentes: Hogar confortable y salud e higiene, ámbitos desde donde ha logrado un gran alcance e impacto; apoyando a diversos sectores de la sociedad, y siendo un agente de cambio y apoyo para las comunidades en su gestión diaria y ante coyunturas, como lo fue en el 2012 el terremoto de 7,4 grados de magnitud que sacudió a Guatemala y en el que una vez más se destacó el compromiso y la clara incidencia de la firma en ser parte de la solución.

En suma, es claro que la Responsabilidad Social Empresarial deja de ser una moda y se convierte en una necesidad para las empresas que, hoy en día, deciden apostarle al desarrollo sustentable. Para ello, es fundamental desligarse de la idea que la sustentabilidad se centra solo en temas ambientales y, en cambio, adoptar la premisa y conciencia del poder influenciador de las organizaciones en las comunidades, a partir de programas sociales, ambientales y de educación, y del aporte de mecanismos para la solución de grandes problemáticas que aquejan a muchos sectores de la sociedad: analfabetismo, desempleo, entre otras “trampas” que atenúan la pobreza y perpetua la vulnerabilidad y la violencia.  Un verdadero precursor de cambio, un estilo de gerencia, una forma de organización.

“Este artículo ha sido patrocinado por P&G. Todas las opiniones expresadas son del autor.”

Imagen: Many hands on nature background 

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