La maldición de la prestación de servicios.

EL 10/27/2014

Un  trabajador  significa  una  persona  vinculada  mediante  un  contrato  laboral,  sin opciones, sin matices.

En las legislaciones que promueven el  emprendimiento y la creación de empresa como opción de desarrollo, se buscan opciones para  facilitar la  contratación  de    personal,  disminuir  los  impuestos  a  la  nómina    y  abaratar el despido. Y nosotros, (Colombia), no sólo nos  estamos quedando atrás, sino que vamos en reversa (Proyecto de Pago de horas extras desde las 8 pm), veamos.

Hay  una  diferencia  fundamental  entre  quienes  solicitamos  medidas  que  hagan del  derecho  laboral   una construcción más flexible  que  la  actual,  y  aquellos  que no  tienen    estas  discusiones  pues  acuden  a  contratos  donde  las  garantías  del derecho laboral no tienen injerencia –contrato de prestación de servicios-.

Es  decir  que  somos  diferentes  los  emprendedores  que  peleamos  para  que  el hecho de contratar y despedir  un empleado sea más barato, de aquellos que no tienen  esta  discusión  pues  los  contratan  a  todos  por  “prestación de  servicios”. Tenga  en  cuenta que en esta última  situación,  si  realmente  se está  camuflando un contrato laboral, no hay documento que lo proteja, pues en el derecho laboral prima  la  realidad  sobre  las  formas,  los  contratos  o  estipulaciones  en  los  que  se dispongan sobre derechos irrenunciables, simplemente se tienen por no escritos.

Si usted está en una u otra posición, este artículo les mostrará cuál es el riesgo de “graduar” de contratistas independientes a quienes realmente son empleados. Supongamos    una  secretaria  de  nombre  “Juana”    que  se gana  $1.000.000  y trabajó dos años con la empresa.

Supongamos  que  nos  escudamos  en  la  complejidad  de  fundar  empresa  en Colombia  -una  realidad  muchas veces  denunciada  en  esta  publicación-    para suscribir con ella un contrato de prestación  de servicios.El  día  de pagar  el  primer  sueldo  a  Juana,    la  contadora  nos  informa  que  si queremos hacer de dicho gasto deducible debemos  hacer dos cosas:

1)   Solicitarle el pago de parafiscales (afiliación al régimen de salud y pensión)

2)   Practicar la retención en la fuente.

Es  decir,  no  sólo  no  le  ofrecemos  las  garantías  y  beneficios  de  una  relación laboral,  sino  que  le   reducimos  su  sueldo  pues  la  obligamos  a  una  afiliación costosa  para  independientes  y  a  una  retención,  que se  convertirá  en  su declaración definitiva, la venganza de Juana llega en la liquidación, al momento de terminar la relación.

Confiados  en  que  lo  que  vincula  al  empresario  con  el  trabajador  es  un  contratolibremente terminable, pagamos el saldo que debemos y así liquidamos.

ERROR

Un   empleador  que  luego  de  un  proceso  pierde  y  se  le  declara  la  existencia  del contrato de trabajo, deberá pagar  lo que nunca pagó

- Como  prima:  Un  mes  de  salario  por  cada  año  trabajado,  para  Juana $2.000.000.

- Vacaciones: 15 días  por cada año de trabajo, para Juana $1.000.000.

- Cesantías:  Un  mes  de  salario  por  cada  año  de  trabajo,  para  Juana $2.000.000

- Interés a las cesantías: el 12% , para Juana $240.000

- Sanción  por  la  no  consignación  de  las  cesantías.  Un  día  de  salario  por cada día de  retraso.  Para Juana $12.000.000 suponiendo un solo año de retraso.

- Aportes a pensión. Corresponden al 8% del salario. $1.920.000

- Indemnización por despido sin justa causa: 30 días por el primer año y 20 por los siguientes.  Para Juana $1.666.000

- Indemnización por el no pago de la liquidación. $12.000.000 suponiendo un solo año de retraso.

Esto significa que al final, la decisión de contratar a Juana le costó a la compañía $32.826.000, un valor sobre todo construido por las sanciones de no liquidación y no pago de las cesantías; suma que sólo deberá cancelar el empresario en caso de comprobarse mala fe en su actuación.

Juana  costó  a  la  empresa,  por  sus  valiosos  servicios  $24.000.000  a  lo  largo  de dos años de relación y  el no haberla contratado de forma adecuada $32.826.000 es decir el 137%.

Es por esto que una  recomendación seria de un despacho de abogados como el nuestro -que  siendo una startup trabajó casi que sólo para startup-, es que haga contratos  laborales,  pues  el modelo  de  negocio  que  no  soporte un  empleado  en nómina, seguramente no podrá soportar el alcance de  la liquidación ya expuesta. 

Un  negocio  que    puede  quebrarse  por  una  contratación  laboral,  ciertamente  se quiebra en caso de una condena.

Foto Tomada de: Flickr/Franklin Tello