13 factores para la elección de los elementos de empaque y embalaje

EL 10/26/2015

“Un buen embalaje garantiza que el corazón puesto por el diseñador en su producto, no vaya a terminar roto en mil pedazos” 

Es tradicional que la prioridad en las áreas creativas de las empresas esté orientada a lograr que sus productos estén llenos de atributos y virtudes que satisfagan las necesidades de los consumidores, logrando abrirse un espacio en el competido mercado y en el corazón del cliente final. Ello es totalmente acertado.

Lastimosamente este sueño o propósito se ve frecuentemente frustrado por descuidos en la primera fase del proceso logístico, el cual no es ni el almacenamiento ni la gestión de la distribución, sino el diseño del envase, la elección del empaque, o la asignación del embalaje. Son estos elementos clave para garantizar que el producto transite por los diferentes canales y logre llegar en óptimas condiciones a su destino, manteniendo sus características físico-químicas, su presentación e higiene, y ante los ojos del consumidor parezca “recién salido del horno”.

Es indispensable comprender que el envase se convierte prácticamente en parte integral del producto, puesto que en este se contiene, se guarda, se unifica y se protege, y termina, en algunos casos, siendo la cara visible en el momento de la venta. De tal forma se afirma que su función no es exclusivamente la de presentar el producto con una optica de llamativo marketing, sino que convive con el objetivo logístico de procurar preservar sus condiciones hasta el final del proceso. Las cajas, las envolturas, los frascos y las latas, son algunos de los posibles envases.

Algunos productos demandan una segunda piel, es decir, una unidad de empaque que contenga al envase para poder presentarlo de mejor manera en el comercio, para generar una unidad de distribución integrada por envases plurales, y simplificando sea la gestión comercial o su manipulación desde la óptica logística. A este se le denomina también, envase secundario. Cuando la funcionalidad del empaque recae exclusivamente en el campo logístico, reduce su importancia la estética y atractivo visual de la unidad de carga, tomando relevancia la protección de los productos y la facilidad para su manipulación.

Las exigencias exclusivas del proceso logístico pueden conducir a que se requiera un tercer envase, al cual se le conoce como embalaje. La función de estos es lograr acondicionar la mercancía para protegerla y conservarla durante los procesos logísticos de almacenamiento y transporte, resaltando la importancia de su resistencia y facilidad de manipulación. El uso de palets, como unidad de carga superior, suele ser una de las formas más frecuentes para conducir la mercancía a los vehículos y contenedores, así como ubicarlos en los racks de forma segura y eficiente.

Dentro de una gestión logística integral, es indispensable resaltar que tanto el envase, el empaque y el embalaje, deben responder a unas políticas de etiquetado, unas provenientes de aspectos normativos, y otras por disposiciones propias de la empresa y del canal de distribución. El objetivo de ello es lograr la correcta identificación de las mercancías, para de este modo evitar confusiones en su movilización y almacenamiento; comunicar cuales son los componentes de la carga para darle la disposición y manejo adecuados; advertir sobre riesgos que puedan presentarse en su manipulación, y poner en marcha las políticas de visibilidad y trazabilidad de la carga.

Teniendo claridad de los conceptos anteriormente citados, es importante que quien se encargue del diseño del producto y/o del empaque, o sea el responsable de definir el tipo de embalaje para manipular la carga, involucre los siguientes factores:

13 factores para la elección de los elementos de Empaque y Embalaje:

  1. Tipo de Protección que requieren los productos ante los riesgos. Riesgos mecánicos, térmicos, climáticos, biológicos, de contaminación y químicos

  2. Exigencias logísticas a las que se enfrenta el producto. Modos y medios de Transporte; condiciones de Almacenamiento.

  3. Aprovechamiento, optimización y economía del espacio. Factor de Estiba, cubicaje.

  4. Parametrización de cajas y palets. Norma ISO 3394.

  5. Equipos requeridos para la manipulación. Montacargas, Transpaletas, carretillas, Bandas transportadoras, etc.

  6. Materiales primarios. Cartón corrugado, Madera, Polietileno, etc.

  7. Materiales y recursos secundarios. Zunchos, grapas, vinipel, esquineros, burbuja, espuma, icopor, etc.

  8. Equipos requeridos para el empaque. Llenadoras, Embolsadoras, Encintadoras, Selladoras, Paletizadoras, Impresoras, Básculas, etc.

  9. Materiales permitidos por parte de las autoridades para los empaques y embalajes. NIMF No.15 Colombia.  

  10. Normatividad relacionada con etiquetado. Normas ISO 780 y 7000. Decreto 1609 de 2002 Ministerio de Transporte de Colombia.

  11. Requerimientos de identificación de la carga. Normatividad local y disposiciones para Trazabilidad (Código de Barras, Código Electrónico del Producto).

  12. Manejo de materiales peligrosos. Código IMDG (International Maritime Dangerous Code).

  13. Pertinencia y Costos relacionados. Relación Costo-Beneficio.  

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