Los cuatro puntales del ecosistema emprendedor

EL 02/23/2017

“América Latina tiene un problema de productividad: el capital humano y el capital físico de las economías no está siendo utilizado para maximizar la producción de bienes y servicios”, señala García Rodríguez.

Desarrollar el espíritu emprendedor es uno de los grandes desafíos. Pero toda política pública que busque promover la creación de unidades productivas con posibilidades de éxito deberían tener cuatro elementos integradores: desarrollo del talento empresarial, promoción de la innovación, acceso al financiamiento y capacitación de la mano de obra.

Así se desprende de un estudio elaborado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), sobre el emprendimiento en la región, el cual analiza factores como la subsistencia y la necesidad de avanzar hacia el concepto de la transformación productiva.

En el prólogo del documento, cuya primera versión se realizó en 2013, el presidente de la entidad, Luis Enrique García Rodríguez, destaca el hecho de que en América Latina de las empresas son pequeñas y medianas, muchas de las cuales son informales. Ello afecta la productividad y su desarrollo.

Según diversos estudios, incluidos los del Banco Mundial y el BID, las pymes conforman el grueso del tejido empresarial, con una participación del 98 o 99% del total de las unidades productivas en los sectores primarios, secundarios y terciarios.

“América Latina tiene un problema de productividad: el capital humano y el capital físico de las economías no está siendo utilizado para maximizar la producción de bienes y servicios”, señala  García Rodríguez.

Y advierte que este fenómeno explica el hecho de que la región no haya tenido un crecimiento más dinámico desde mediados del siglo pasado, lo que ha impedido que sus ingresos converjan hacia los niveles observados en los países más desarrollados.

Factores de productividad

Entre los factores que influyen en la productividad de la economía –afirma el presidente de la CAF- se destacan el progreso tecnológico, que crea nuevos bienes o nuevos métodos productivos; el acceso a nuevos mercados nacionales e internacionales; y las mejoras en los procesos de gerencia y administración de las empresas.

“Este proceso de innovación y de creación de nuevos productos y mercados es liderado por emprendedores capaces de visualizar nuevas demandas, encontrar aplicaciones de mercado a nuevas tecnologías y coordinar eficientemente el uso de distintos factores de producción al interior de las organizaciones”, señala.

Según García, esta actividad emprendedora se ve plasmada en el nacimiento de empresas, donde las más exitosas crecen a un ritmo acelerado, pasando de pequeñas unidades productivas a firmas medianas y grandes que venden productos en diversos mercados internos y externos.

Por ello, un síntoma del nivel de productividad que refleja en parte la actividad emprendedora, es la distribución de las empresas según su tamaño.

“En este sentido –explica-, un contraste importante entre nuestra región y las naciones más desarrolladas es el hecho de que en América Latina existe una proporción muy significativa de empresas pequeñas y microemprendimientos informales y, a la vez, las empresas formales que se crean tienen una dinámica de crecimiento débil.

Colombia ha logrado avanzar mucho en el emprendimiento dinámico.  Foto de flickr

Colombia ha logrado avanzar mucho en el emprendimiento dinámico.
Foto de flickr

Talento sí hay

¿Cuáles son las causas del bajo nivel de creación y crecimiento de emprendimientos de alto potencial productivo en América Latina?, se pregunta, y señala que  la evidencia presentada sugiere, en primer lugar, que el problema del reducido tamaño de las empresas y su pobre dinámica de crecimiento no se debe principalmente a que la región carezca de individuos con aptitudes o talento empresarial; esto es, personas con pensamiento creativo e innovador, con habilidades gerenciales y de orientación al logro, y capaces de tolerar el riesgo.

Alternativamente, agrega, se plantea la hipótesis de que el problema radica, en parte, en el hecho de que ante la falta de oportunidades de empleo en el sector productivo formal, una importante porción de individuos con relativo bajo talento empresarial deciden abrir pequeños negocios que no solo les generan ingresos bajos e inestables, sino que les impiden acumular capacidades y aptitudes laborales, por lo que el potencial de transitar hacia un empleo en el sector formal se reduce con el tiempo.

En este contexto, esta gran cantidad de microempresas se convierte en un importante obstáculo para el surgimiento de nuevas empresas transformadoras y el crecimiento de las ya existentes, pues no existiría la mano de obra necesaria en caso de que estas se expandieran a tasas elevadas.

“Esta situación coloca a la región en una especie de trampa de informalidad y baja productividad, donde no hay crecimiento empresarial porque, entre otras cosas, no hay trabajadores con las capacidades requeridas y ello, a su vez, ocurre porque existen pocas empresas que generen oportunidades laborales para desincentivar el microemprendimiento informal”, subraya.

García manifiesta que este círculo vicioso entre informalidad y crecimiento empresarial puede verse también alimentado por otros condicionantes del entorno, como la falta de acceso al crédito. También se observa en América Latina una correlación alta entre la decisión de emprender y la riqueza familiar, lo que sugiere la existencia de posibles restricciones de acceso al financiamiento.

Fallas de mercado

Las decisiones de las empresas sobre innovación se ven asimismo afectadas por otras fallas de mercado -por ejemplo, aquellas originadas por externalidades- y ello incide claramente en la dinámica de su productividad. Los spin-offs son un canal natural para la transmisión de nuevas ideas y tecnologías y la evidencia muestra que las empresas que se establecen a partir de esos “derrames” de conocimiento tienden a generar más empleo.

“Ahora bien, sin empresas grandes y dinámicas, este potencial semillero de emprendedores innovadores también podría verse restringido. Por otro lado, algunos aspectos relacionados con fallas del Estado también podrían afectar negativamente la productividad de las economías”, precisa el presidente de la CAF.

Así, -continúa-, un efecto quizás no deseado de las políticas impositivas, los subsidios al crédito, e incluso algunas características de la política laboral y social es el de limitar el crecimiento de las empresas formales y de alta productividad, mientras que generan incentivos a la creación y supervivencia de microempresas que solo dan empleo a su fundador, y probablemente a algunos familiares, y que a menudo tienen poco valor agregado.

Aunque se ha avanzado en los procesos de formalización empresarial, es importante continuar haciendo esfuerzos en esta materia. Foto de flickr

Aunque se ha avanzado en los procesos de formalización empresarial, es importante continuar haciendo esfuerzos en esta materia.
Foto de flickr

Ecosistema emprendedor

“Dado este diagnóstico de los determinantes de la empresarialidad en América Latina y sus efectos sobre la productividad, las políticas públicas que buscan favorecer el emprendimiento deben tener un enfoque multidimensional e integrar aspectos ligados al desarrollo del talento empresarial, la promoción de la innovación, el acceso al financiamiento y la capacitación de la mano de obra.

Estos cuatro elementos del ecosistema emprendedor deberían ser accesibles para todas las empresas -existentes y en formación-, incluidas aquellas microempresas con capacidad para desarrollarse, concluye el análisis del directivo.

Sin embargo, en otro estudio, la CAF señala que Colombia es, junto con México, Chile y Brasil, líder latinoamericano en el proceso de identificar emprendimientos dinámicos, lo que le ha llevado a estar a la vanguardia en cuanto a los cambios productivos que requiere la región.

Estos países se han dado a la tarea de encontrar entre las pequeñas y medianas empresas rentables las que tienen capacidad de crecer de manera rápida y sostenida para así apostar por ellas, señala.

Y esa es precisamente, una de las tareas que viene adelantando iNNpulsa, cuyos resultados son considerables en todo el país, con considerables aportes a través de la creación de clúster especializados en diversos sectores.

Nota por: Colombia INN