Lechona enlatada: ejemplo exitoso del emprendimiento tolimense

EL 06/6/2017

Industrias Alimentek consiguió empacar en una lata, los más apetecidos platos de la gastronomía típica colombiana, sin conservantes

Por María Angélica Huérfano B.

Los platos típicos colombianos, tan apetecidos no solo en nuestro país sino en el exterior, encontraron desde hace algunos años una nueva forma de presentarse en sociedad, gracias a Industrias Alimentek, que descubrió en los enlatados un revolucionario medio para llevar a la mesa productos como la lechona, el tamal o las costillas de cerdo.

Con apenas ocho años en el mercado, Industrias Alimentek, un emprendimiento nacido en Ibagué, se ha convertido en una de las procesadoras de alimentos más importantes de Colombia, gracias a la elaboración, empaque y comercialización de lechona, tamal y costillas de cerdo enlatadas, entre otras comidas típicas del país.

Su fábrica, ubicada en la vía que de Ibagué conduce a Armenia, tiene la capacidad de producir entre 8.000 y 10.000 latas de producto al día, un proceso que se vale de tecnología de punta para transformar la elaboración artesanal de los alimentos en una manufactura industrializada, sin perder la esencia de la receta original.

Uno de los valores agregados de estos productos es que no contienen conservantes, gracias a que son empacados al vacío, lo que permite eliminar por completo Captura de pantalla 2017-06-06 a la(s) 16.43.17.pngel desarrollo de bacterias aerobias, hongos y levaduras, evitando, además de la oxidación del alimento, preservando su vida útil por mucho más tiempo.

Adicionalmente, las latas selladas son sometidas a altas presiones de temperatura, primero al calor y luego al frío, con lo que se termina de esterilizar el producto que, según Pedro Pablo Trujillo, fundador y gerente general de Industrias Alimentek, puede conservarse por más de dos años, como lo corrobora su registro Invima.

En la actualidad, Industrias Alimentek procesa y comercializa sus productos propios a través de la marca Raíces de mi Tierra y realiza la maquila para otras fábricas de platos típicos enlatados, un procedimiento que lleva a cabo por medio de contratos de confiabilidad, lo que la convierte en unas de las empresas con mayor credibilidad en el país para adelantar este tipo de convenios.

El sueño de un emprendedor innato

El gerente de Alimentek es abogado de profesión y entre las muchas facetas en las que se ha desempeñado figura, incluso, la política, pero tras muchos años de ejercer el derecho decidió apostarle a emprender, algo que en él es casi innato.

Nacido en Alpujarra (Tolima), Trujillo recuerda que sus primeros pinitos en esto de hacer empresa empezaron cuando aún era muy niño. A sus 14 años aprendió a hacer pan, y muy pronto se convirtió en uno de los mejores panaderos de su patria chica.

Pese a su corta edad, Trujillo logró evidenciar que las ganancias que dejaba la producción de pan superaban el 100%. De inmediato entendió que el negocio de la comida es uno de los más rentables del mundo.

Pero como el destino es caprichoso y la vida da tantas vueltas, Trujillo abandonó por un tiempo su sueño de ser empresario para convertirse en un exitoso profesional. Sin embargo, después de varios años, decidió que era hora de retomar su propósito de ser independiente y se lanzó a crear empresa. Por supuesto, tenía que ser en el sector de alimentos.

Rescatar y masificar la comercialización de los platos típicos de su departamento fue algo que siempre estuvo rondando en su cabeza, así que, estaba claro, esa sería su idea de negocio.

Empezó elaborando y comercializando el producto tradicional, como lo hacen muchas empresas de esta región, pero su constante inquietud por investigar y encontrar nuevas formas de hacer las cosas lo llevaron a descubrir las bondades que tiene el empaque al vacío.

“Adicionalmente, el proceso del empaque de la lechona en lata era algo muy novedoso dentro del mercado. Por tradición, nos acostumbramos a disfrutar este plato típico servido al instante, pero, ahora, gracias a estos procesos industriales la podemos llevar a casa, conservarla por largos periodos de tiempo y comerla en cualquier momento y lugar”, explicó el empresario.

“Ya no tenemos que desplazarnos hasta un sitio específico para hallarla, podemos guardar muchas latas del producto en nuestra alacena”, sostuvo Trujillo en entrevista con Colombia-inn.

Gracias a su novedoso producto, pionero en el país, Industrias Alimentek ha sido protagonista de certámenes gastronómicos tan importantes como el Festival Folclórico Colombiano del Tolima, las ferias Agroindustrial, Agropecuaria, de Las Colonias, de la Mujer, Expo Tolima y Expo Éxito. Su marca propia se vende en diferentes almacenes de cadena.

Listos para seguir creciendo

Actualmente Industrias Alimentek adelanta un proceso de expansión y modernización de su fábrica. Dejará de utilizar los hornos convencionales en los que por tradición se han preparado estos platos típicos, para trabajar con equipos de alta tecnología que les permitirá cocinar más cuerpos de lechona en menos tiempo.

Ese adelanto, además de incrementar significativamente la producción, permitirá llegar a los clientes en tiempos más cortos y disminuirá los costos de energía, haciendo un uso racional de este recurso, factor que impactará de manera positiva sobre el precio final de la lata.

Además, la planta está siendo ampliada para incursionar en nuevos productos enlatados como mojarra, pulpa de fruta, guacamole y lonja de bocadillo. Todo esto gracias al apoyo de importantes aliados, como son los pequeños productores agropecuarios de la región, que se han convertido en los principales proveedores de la empresa, con lo que Industrias Alimentek busca dar un valor agregado a este sector.

Para Trujillo es clave volver al campo, reactivar la actividad agropecuaria. “El futuro del mundo está en la producción de alimentos y eso solo se logra si aumentamos y tecnificamos la labor que realizan nuestros agricultores”, concluyó el líder de este emprendimiento.

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