Emprender una forma legítima de vida.

EL 03/25/2014

Es ahora, el momento del emprendimiento, el momento de reconocer en esta revolución de empresarios emergentes, el impulso del crecimiento

El Emprendimiento es una condición humana, legitimada por la capacidad y perseverancia. Hablar de emprendimiento en Colombia no es algo nuevo; nuestros abuelos fueron emprendedores, colonizaron tierras, abrieron fronteras y trazaron las vías del desarrollo de nuestra nación, a punta de empuje, de “berraquera”, siempre con la esperanza de encontrar un mejor futuro para los suyos; afrontando obstáculos, pero también sembrando con determinación.

En un país que ha tomado la senda de la estabilidad y crecimiento, es imposible pensar en continuidad sin una base sólida de nuevos empresarios, de emprendedores; pues son estos, la base del desarrollo, la fuerza capaz de crear nuevas formas, de proponer, deatreverse, de arriesgar el todo por el todo, de cambiar las reglas del mercado.

Es ahora, el momento del emprendimiento, el momento de reconocer en esta revolución de empresarios emergentes, el impulso del crecimiento;  es ahora, la oportunidad para que desde la familia, la academia, el gobierno y el sector privado, se le legitime, no como una manera de salir de la crisis, sino como el rostro de un país lleno de esperanzas y ganas de progresar.

Interiorizar el impacto del emprendimiento y, hacer de éste un estilo y decisión de vida, es por mucho, el llamado cultural para todos los estamentos de la sociedad.  Si no dejamos que las nuevas generaciones se atrevan a crear, probar, equivocarse y volver a intentar, estaremos limitando los sueños y posibilidades de avance. 

No basta con que la academia e instituciones de apoyo brinden servicios y acompañamiento al emprendedor, se requiere más, se requiere de cada uno, se requiere de todos. Formar en valores, lanzarse, promover las nuevas iniciativas; aceptar que en Colombia pasan cosas, que el tema de emprender no es sólo resorte de los de “afuera”, que hay mucho por hacer y que hay muchos ya haciéndolas.

La mentalidad y la cultura son importantes para legitimar el emprendimiento, pero también para legitimar el conseguir recursos; romper las ataduras a los antecedentes, a los falsos estigmas, a los paradigmas; entender que hay vías diferentes a las no legales para hacer dinero, y que en un país de grandes trabajadores, con gran ingenio, inevitablemente se prospera, producto del trabajo digno.

Es el momento de enseñarle al niño a ser ambicioso, a que aprenda a trabajar con los demás, bajo la premisa del bienestar de todos; siendo recíproco con la sociedad, trascendiendo.  Ver el emprendimiento con confianza, con buena reputación, con el valor que la decisión representa, para hacer de éste un comportamiento referente, una actitud digna de emular.  Sin duda, se ha avanzado, pero se requiere continuar fortaleciendo la cultura, una cultura basada en el emprendimiento, como una apuesta de objetivos comunes, como una forma legítima de vida.