Emprendimiento e invención: Soluciones en búsqueda de problemas.

EL 07/6/2013

Cuando un funcionario del gobierno inglés visitó a Michael Faraday en su despacho, vio un curioso artefacto en el suelo. El servidor público le preguntó: “Sr. Faraday, ¿qué es eso que está en el suelo?” Contestando a esto, el virtuoso científico le dijo: “No sé, pero es algo por lo cual el gobierno no demorará en cobrar impuestos”.

Cuando un funcionario del gobierno inglés visitó a Michael Faraday en su despacho, vio un curioso artefacto en el suelo. El servidor público le preguntó: “Sr. Faraday, ¿qué es eso que está en el suelo?” Contestando a esto, el virtuoso científico le dijo: “No sé, pero es algo por lo cual el gobierno no demorará en cobrar impuestos”.

Michael Faraday no tenía estudios formales en universidades de primer nivel; fue en gran medida autodidacta y con falencias en conocimientos teóricos sobre física y matemáticas. No obstante, esto no fue inconveniente para que construyera el pilar de la tecnología moderna que se hallaba en el suelo: el primer motor eléctrico. Su prodigiosa habilidad radicaba en el efectivo diseño de experimentos, sus habilidades manuales, mantener correspondencia con sus colegas y su sensibilidad para identificar problemas para los cuales podría tener una solución potencial.

Además de esto, tenía la libertad de pensar sobre cómo desarrollar sus habilidades en función del contexto de la realidad, mas no exclusivamente dentro del marco de contención de objetivos corporativos, cortoplacistas y evaluados por el retorno sobre la inversión. Algunos ejemplos sobre inventores independientes que realizaron innovaciones radicales que después pasaron a definir cambios estructurales en los sistemas tecnológicos mundiales fueron: Bell y el teléfono; Frank Whittle y el motor a reacción; y Karl Gustaf Patrik de Laval y la turbina a vapor.

Con todo lo anterior, quiero poner en contexto lo siguiente: cualquier realidad presenta problemas y la identificación y construcción de los mismos es igual o hasta más importante que la propia solución. El emprendedor debe estar presto a identificar estos problemas, pero más que eso, debe tener un inventario intuitivo de facultades para ser la solución previa a esos problemas. En otras palabras: el emprendedor no tiene bajo control los problemas emergentes de su realidad pero sí es responsable de autoconstruir, retroalimentar y actuar en contexto con base en los conocimientos prácticos y teóricos que ha adquirido y optimizado en el tiempo.

innovationJDCAhora bien, ¿cómo empezar esto? Primero: los eventos de serendipia se dan al azar y, a pesar que confiemos en nuestra memoria, si no se plasman inmediatamente terminan en un anaquel neuronal olvidado. De modo que hay que abrirle campo a una libreta.

Segundo: fortalecer lazos con la academia. Si no se mantiene una relación con algún profesor-investigador conseguirla así sea vía correo electrónico[1]; si no pertenece al mismo campo laboral, mejor; y si pertenece a disciplinas ingenieriles o científicas puras, aún mejor. Los problemas ya no pertenecen a una sola área del conocimiento, los lazos entre distintas disciplinas se está consolidando y sus resultados están siendo cada vez más paradigmáticos.

Tercero: es vital leer medios relacionados con negocios y emprendimiento, pero la literatura científica también cumple un papel importante (aclaro que no toda, ya que algunos artículos lo único que logran es perderse conceptualmente en sí mismos para sonrojar a algún editor científico).

Este es un camino alternativo que puede significar esfuerzos adicionales a todo el caos cotidiano que vive un emprendedor en su etapa de nacimiento, pero también es cierto que un proyecto de emprendimiento o una organización son tan buenos como sus componentes. Si alguien quiere que su iniciativa de emprendimiento sea innovadora, ¿no sería coherente que los métodos implementados para su consolidación también lo fueran?




[1] Pongo a disposición mis correos para ello: [email protected]; [email protected]