6 preguntas para saber si estás enamorado del problema o de la solución

EL 09/8/2017

A la hora de emprender un negocio, muchas veces pensamos que estamos resolviendo un problema, cuando en realidad estamos enamorados del producto

Por: Camilo Manjarrés, Director de Estreategia Digital @Imaginamos.

Mi trabajo en Imaginamos.com me ha permitido escuchar a muchos y diversos “emprendedores” y comentar sus ideas de negocio e ilusiones de éxito.

En este blog quiero compartir las preguntas que normalmente hacemos a esos emprendedores para saber qué tanta ayuda necesitan de nosotros.

Te invito a que te preguntes lo siguiente y reflexiones sobre qué tan bien encaminado estás…

1. ¿Tu solución es una vitamina o una medicina?

Los proyectos exitosos normalmente resuelven problemas grandes. Son soluciones a dolores tan importantes e intensos para el consumidor, que al principio ni siquiera necesitan ser bonitos, siempre y cuando, hagan el trabajo y solucionen el problema.

Entre más intenso sea el problema, mayor será la probabilidad de que te enamores de él. Por otro lado, si el problema es trivial, seguramente terminarás enamorado del producto/solución, ya que, normalmente, estas “vitaminas” requieren más inversión en mercadeo y más diseño de producto para hacerlas relativamente atractivas para el consumidor.

TIP:

Te invito a que revises tu solución y críticamente identifiques si realmente estás solucionando un problema real IMPORTANTE (que las personas estén dispuestas a pagar para que se lo soluciones).

2. Si alguien te ofrece una solución más viable/eficiente para resolver el problema: ¿la aceptarías?

Para mí, es frecuente encontrarme con emprendedores que se han enamorado apasionadamente de sus productos y que no están dispuestos a modificar lo que hacen para resolver el problema del mercado. Ellos creen que están enamorados del problema pero en realidad están buscando justificaciones al problema para continuar con el mismo producto o servicio que idearon.

Uno de los mayores enemigos de los emprendedores es la terquedad, atarse a la idea original.

TIP:

Cambia tu mentalidad y deja tu ego atrás. Debes estar abierto al cambio y aceptar todas las ideas/sugerencias como válidas (así vayan en contra de las tuyas).

Sólo si estás enamorado del problema — lo entiendes, lo vives y lo conoces — podrás tomar la mejor decisión sobre cuál es la mejor forma de solucionarlo.

3. Si alguien quisiera comprar tu solución, dejando claro que va a desviarse del problema que tratas de resolver: ¿Estarías dispuesto a olvidarte de ella por recibir dinero?

Si estás enamorado el problema, tu mente tendrá varios pensamientos como: “si no lo resuelvo yo, ¿quién lo hará?,” o “¿podré tener una vida feliz si tiro la toalla y no resuelvo este problema?”}

Si verdaderamente consideras que has encontrado un problema que vale la pena resolver, sigue con éste. No obstante, desde el principio, debes saber qué estás dispuesto a poner en juego, hasta dónde puedes llegar en caso que te vaya mal, y qué rentabilidad esperas en caso que te vaya bien. Si logras solucionarlo, seguramente la plata vendrá sola y por montones.

Ojo: Si tu solución resuelve mejor otro problema, de pronto no era la más óptima o no te estabas enfocando tanto en el problema, sino en el producto.

4. ¿Consideras que tu solución es la mejor del mundo, una perfecta obra de arte o una inspiración divina?

El único que puede decidir eso es el consumidor. Sin clientes no hay negocio. Si ellos no lo han dicho, entonces ya te enamoraste de tu solución.

Además,déjame decirte que no existe la “idea del millón de dólares”. Las soluciones son flexibles, móviles y adaptables. Siempre estarán en evolución.

Las ideas son piezas etéreas de un engranaje inacabado que falta por completar, por perfilar, por enriquecer…Cuando tienes una idea y piensas en lanzarla, debes escuchar, observar, validar — mucho — y ser flexible.

5. ¿A cuántas personas le has comentado tu solución?

Alrededor de nosotros existe una montaña de pre-concepciones que nos animan a guardar nuestra ideas como si fueran oro, a ocultarlas, a protegerlas. No acabo de entender muy bien por qué ese temor a que alguien te robe tu idea. Tener una idea es fácil, todo el mundo las tiene… y la tuya probablemente no sea ni siquiera original.

Si hay una buena forma de hacer un primer testeo rápido y barato de ideas y negocios es contándosela a la mayor cantidad de personas que puedas… (obviamente, sin revelar el secreto de la Coca-Cola).

Sólo así podrás nutrirla, detectar huecos del concepto y fortalecer tu solución, en pro de resolver eficientemente el problema.

Si tu idea es tan fácil de copiar que contando su mecánica cualquiera puede hacerla… ¿no te parece un problema mayor?

Nada que sea sencillo de copiar asegura su continuidad en el medio plazo y, por tanto, no merece tu esfuerzo.

TIP:

Si crees que alguien te va a robar la idea piensa: ¿alguien la va a ejecutar como tú? — que llevas meses dándole vueltas, viendo sus pros y contras, escenario de evolución de la misma, cómo llegar a los clientes, etc. —

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6. Actualmente, ¿con cuántas personas estás trabajando en tu proyecto?

Otro síntoma de que te enamoraste de la solución es que estas trabajando solo. Aunque seguramente eres el líder emprendedor, necesitas un equipo que complemente tus habilidades en pro de crear una solución más holística.

Cuando un proyecto no tiene al menos tres personas que desayunan, comen, cenan y duermen pensando en resolver el problema, las probabilidades de solucionarlo eficientemente son bajas.

TIP:

Es importante que te hagas tu propio DAFO personal, para saber qué carencias tienes y buscar al equipo que te complemente en aquellas facetas que no tienes (en mi caso, por ejemplo, es la faceta económico-financiera).

En la medida en la que tenga un buen equipo y sea muy hábil para entender los cambios y adaptarse a ellos, tendrás éxito.

Las respuestas que nos dan nuestros clientes a estas preguntas nos ayuda a entender mejor su mentalidad y saber hasta dónde están dispuestos a dejarse ayudar.

Por otro lado, la invitación que les hago es a enfocarse en los problemas y no en la solución. A una solución siempre le sustituirá otra. En contraste, cuando te enfocas en trabajar en el problema, las oportunidades de éxito se amplían y el abanico de posibilidad aumenta, ya que estarás abierto a nuevas ideas, a abrazar el cambio como parte fundamental de la evolución de tu solución y a juntarte con las personas que complementen tus habilidades y conocimientos.