5 razones equivocadas para emprender

EL 09/30/2016

Emprender es un proceso que va mucho más allá del deseo de ser independiente o tener una idea de negocio; debe, tener sus fundamentos en una convicción personal de que ese es el estilo de vida que se quiere construir

En algún momento de nuestra vida, muchos hemos soñado con dejar de ser empleados para tener nuestra propia empresa. Mientras algunos nos esforzamos diariamente para convertir ese deseo en una realidad y materializar los proyectos, para otros, la iniciativa empresarial es solo un impulso pasajero que pronto abandonan al descubrir que no responde a sus motivaciones personales más fuertes.

Emprender es un proceso que exige más que preparación técnica o profesional: ser emprendedor implica asumir riesgos, desarrollar pensamiento sistémico, analítico y conceptual, adaptarse fácilmente al cambio, ver oportunidades en lugar de problemas y, además, contar con capital que permita poner en marcha las ideas. Tener todas estas características no se logra de la noche a la mañana,  y es por eso que debemos trabajar ardua y continuamente para que el emprendimiento sea exitoso.

No es un secreto que emprender es un camino difícil, pero posible. Dado el esfuerzo que requiere, es muy importante que analicemos si las motivaciones que impulsan nuestra decisión de emprender son tan fuertes que se convierten en convicciones personales o si, por el contrario, son situaciones con las que no estamos conformes en nuestra cotidianidad laboral o social y que confundimos erróneamente con razones para emprender.

Veamos algunas de las más comunes:

Me quiero independizar de mi jefe: Independizarse del jefe es, en otras palabras, cambiar de cargo o de trabajo. Ser emprendedor es una forma de cumplir ese deseo de independencia, sin embargo, dado que requiere un nivel alto de preparación, conocimiento y capacidad para identificar oportunidades, no puede ser la respuesta apresurada a un estado de inconformidad con alguna situación laboral. 

No quiero que me digan qué hacer: En sus cargos, muchos empleados se sienten limitados a cumplir con un plan de trabajo y seguir las indicaciones del jefe. Para cambiar esta situación es necesario asumir una actitud proactiva y ser propositivo, de manera que el desempeño del cargo vincule otras competencias de la persona y no se reduzca al cumplimiento permanente de tareas. De otra parte, si la manera escogida para cambiar esta percepción es desarrollar una idea de negocio, se debe considerar que en diferentes etapas del proceso será necesario recurrir a la asesoría, acompañamiento y dirección de otros, quienes orientarán la manera en la que se deben hacer las cosas para alcanzar los objetivos propuestos.

Quiero cambiar mi estilo de vida: Un cambio en las rutinas, costumbres y comportamientos no está necesariamente vinculado con querer ser emprendedor.  Si bien el hecho de pasar de empleado a empresario trae consigo múltiples transformaciones en el estilo de vida de la persona, cada cambio toma su tiempo y debe hacerse de manera consiente y paulatina, asumiendo las demandas que traiga consigo. 

Quiero ganar más: Lo común es que en los primeros años de un emprendimiento, el emprendedor no vea un incremento en sus ingresos o una mayor liquidez financiera. Al poner en marcha una idea de negocio, se debe contar con un capital considerable que permita hacer los desarrollos necesarios para llegar al mercado que se quiere alcanzar. Esta inversión de capital puede retornar tras cierto tiempo de existencia y consolidación de la empresa y será luego de esa etapa cuando pueda reflejarse una mejora en los ingresos percibidos por el emprendedor.

Necesito más tiempo para mí: Tener una idea de negocio y ponerla en marcha es un trabajo de tiempo completo, casi de dedicación exclusiva, por lo que es una falsa creencia pensar que el emprendedor cuenta con muchos ratos libres. Al ser el emprendedor quien maneja su tiempo, debe ser muy disciplinado y riguroso para sacar adelante su proyecto y, a la vez, dedicar otros espacios para aquello que disfrute.

Emprender es un proceso que va mucho más allá del deseo de ser independiente o tener una idea de negocio; debe, como dijimos al inicio, tener sus fundamentos en una convicción personal de que ese es el estilo de vida que se quiere construir. Cuando la decisión de emprender viene motivada por algunas de las reflexiones antes enumeradas, es preciso analizar si son pasajeras o si, soportadas en otras motivaciones, pueden ser un impulso para iniciar un proyecto de vida orientado al emprendimiento, que le permita a la persona poner su energía, habilidad, conocimiento y experiencia en función del cumplimiento de sus sueños.

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