El hombre detrás del Festival internacional de Cartagena: Antonio Miscenà, Detrás de las notas.

EL 01/22/2014

Nadie ha notado ni un solo momento de impaciencia en el semblante de Antonio Miscenà, el Director General del Cartagena VIII Festival Internacional de Música. Cada mañana una elegante dama, experta en macramé, madruga a su oficina para hacer la crítica de los conciertos del día anterior y él le replica respetuosamente. Así es la cotidianidad de este italiano, que por segunda vez asume la dirección del Festival.

Nadie ha notado ni un solo momento de impaciencia en el semblante de Antonio Miscenà, el Director General del Cartagena VIII Festival Internacional de Música. Cada mañana una elegante dama, experta en macramé, madruga a su oficina para hacer la crítica de los conciertos del día anterior y él le replica respetuosamente. Así es la cotidianidad de este italiano, que por segunda vez asume la dirección del Festival.

¿Qué objetivos persiguió esta edición?

A través de las fábulas quisimos familiarizar al público colombiano con el repertorio del siglo XX, incluyendo el latinoamericano. Se trata de una música compleja pero interesante y que además está más cerca de nosotros en el tiempo.

La Serie de Música del Nuevo Mundo fue una de las preferidas del público, ¿por qué cree que pasó eso?

La realidad de este continente es muy diferente a Europa, algo así pasa también en la música, quetiene su propio realismo mágico. A la tradición europea puede limitarla su rigurosidad, cosa que no pasa en la música suramericana.

¿Qué música colombiana le gusta?

Me parece interesante la obra de Blas Emilio Atehortúa y la de Gentil Montaña, dos músicos muy diferentes. Por cierto, el Festival produjo al Ensamble Agile, que reúne arpa llanera , bandola y clarinete, que interpreta música tradicional leída más clásicamente, y que causó gran interés en la

presentación del Festival en Europa. Los músicos colombianos tienen que salir más al exterior para que aumente el nivel de la oferta musical que tiene este país.

¿Para usted hubo algún artista inolvidable?

Pienso en Guinga, un hombre que piensa solamente en tres cosas: jugar al fútbol, tocar la guitarra y hacer yoga. Una genialidad emotiva e instintiva, un poeta de la música. Vive en un mundo mágico.

¿Qué artista era imperdible dentro del cartel del Festival?

Seguramente el Cuarteto Borodin. Sus integrantes vivieron una historia directa con los compositores más importantes de Rusia durante la era soviética, es un cuarteto histórico.

Los artistas de esta edición del evento tienen muchas particularidades, cuéntenos alguna.

¡Una no, tengo muchísimas! Geza es un artista en el sentido tradicional de la palabra, y el hecho de que no le guste la organización es parte de su encanto gitano. A Las Hermanas Labèque les gustan los escenarios alternativos, poner dos pianos de cola y percusiones al aire libre en la Plaza de San Pedro fue todo un desafío para las francesas. La Orquesta de Cámara Orpheus, como los americanos en general, son muy cuidadosos con los asuntos contractuales, todo lo definen. Por ejemplo, ellos establecieron qué se podía televisar y qué no, cuántas horas de ensayo eran las permitidas. Y, finalmente, a Alessandrini le encanta cocinar, siempre me invita a comer en su casa de Roma.

¿Se quedó con ganas de algo?

Hubiera querido hacer una ópera de Stravinsky, pero La Cenerentola es un buen título para empezar a hacer ópera en Cartagena.

¿Qué tenemos que enseñarnos italianos y colombianos?

En Colombia pueden aprender sobre el aspecto técnico de la producción de espectáculos, especialmente el tema de la amplificación. En Italia debemos aprender del entusiasmo del colombiano por hacer las cosas. La mayor parte del equipo del Festival es gente muy joven, y eso no pasa mucho en mi país.

¿Cuál será el futuro del Festival?

Para entrar en el circuito internacional de festivales de música debemos tener una identidad propia. Nosotros ya tenemos el ambiente mágico de la ciudad, pero Beethoven y Mozart pueden escucharse en cualquier teatro del mundo muy bien tocados.

Para mí, el futuro está en confrontar las dos tradiciones musicales, la europea y la latinoamericana, para que dialoguen entre ellas. * Músico