Un enfoque intencional hacia el avance de nuestros procesos de emprendimiento e innovación

EL 06/22/2016

El espíritu emprendedor se genera al interior de cada persona que, por decisión libre y personal, persiste en la satisfacción de sus motivaciones,

El objetivo de este escrito es señalar una serie de elementos que han permeado los procesos de emprendimiento en nuestro país y las razones por las cuales estos procesos han sido pobres y han situado a Colombia como uno de los países con mayor expectativa de crecimiento en temas de innovación y emprendimiento. Lo anterior se abordará desde una perspectiva psicológica educativa, que busca explicar porque nuestro país no tiene el mejor panorama emprendedor y proponer escenarios de cambio en el ámbito educativo, que contribuyan a promover el emprendimiento y la innovación en Colombia.

En primer lugar, quiero resaltar que Colombia es un país que posee todos los recursos necesarios para poder llevar a cabo proyectos innovadores que contribuyan a su desarrollo; sin embargo, considero que aunque existen elementos que favorecen un ambiente de innovación y emprendimiento, no se hace uso de ellos y se limita a los individuos a reproducir cosas que otros han creado. De acuerdo con lo anterior, vemos como en Colombia la educación está centrada en preparar personas para producir dinero y no para producir empresa. Desde mi perspectiva esto ocurre porque en nuestro país a las empresas les interesa obtener capital utilizando mano de obra barata y capacitada para la producción y no para usar su potencial y capacidad creativa; generalmente, estas empresas contratan personal creativo extranjero o personal colombiano preparado en Colombia o en el extranjero, que le aporte las ideas innovadoras que su negocio necesita, pero la mayor parte de su recurso humano está compuesto por personas que reproducen cosas que ya están hechas y no crean nuevos elementos, ya que esto último, no hace parte de su trabajo.

En virtud de lo señalado anteriormente, Vygotsky en su aproximación acerca de las zonas de desarrollo, busca explicar algunas de las relaciones entre el funcionamiento intrapsicológico e interpsicológico; para Vygotsky los procesos de instrucción olvidan el desarrollo posterior y se centran demasiado en logros intrapsicológicos (Wertsch, 1988). Lo anterior hace referencia a que los procesos educativos se centran en lo que el individuo puede crear con su potencial actual, pero poco se preocupan por enriquecer ese potencial para que produzca más de lo que puede producir en la actualidad.

De acuerdo con el acercamiento de Vygotsky y con el objetivo de abordarlo desde nuestro contexto, considero que la educación en nuestro país está centrada en hacernos repetir lo que otros han dicho y hecho, sin la posibilidad de crear nuevas soluciones para los problemas académicos y laborales. Desde el colegio vemos como la mediocridad y la falta de experiencia han marcado nuestro proceso de aprendizaje, haciendo de él algo mecánico y tedioso que no tiene ninguna satisfacción para el individuo. Por lo anterior, considero que si todo esto se reemplazase por el incentivo de proponer nuevas herramientas de aprendizaje y poder intervenir en la creación de nuevas cosas, la historia del emprendimiento sería otra, cargada de provechosos instrumentos que permitan ser el modelo a seguir de futuras generaciones, donde siempre exista el espacio de proponer e interactuar, para así formar grandes pensadores que contribuyan al desarrollo colectivo de nuestro país.

En este sentido, se hace necesario reestructurar nuestros procesos de enseñanza desde la niñez, fomentando y favoreciendo un ambiente innovador en función del emprendimiento que permita avanzar en temas que posibiliten potencializar al máximo el recurso humano, que es sin duda, el elemento más importante de toda cadena productiva.

De acuerdo con lo anterior, “la pedagogía debe orientarse no al ayer, sino al mañana del desarrollo personal. Solo entonces esta podrá promover, durante el proceso de enseñanza, los procesos de desarrollo que ahora se encuentran en la zona de desarrollo próximo” (Vigotski, 2007, p. 359). Esto hace referencia a que todos los individuos con el apoyo y el incentivo de otros, pueden y están en la capacidad de resolver problemas que no pueden resolver por sí mismos, lo que se traduce en una mayor competitividad. Es por esto, que el individuo que experimenta ayuda de otros para alcanzar algo, va a ser una persona con alto sentido de liderazgo y cooperación, va a querer siempre sobrepasar sus límites y va a propender por destacarse en cualquier ámbito en el que se desenvuelva, va a ser una persona inquieta por obtener respuestas y va a participar en la obtención de respuestas del otro; lo que hará que los procesos de aprendizaje y emprendimiento sean participativos, en los que el individuo pueda ser la parte activa y propositiva que obtiene el aprendizaje por medio de la discusión y el debate, por medio de planteamientos y nuevas incógnitas; con esto, estoy segura que se conseguirían muy buenos resultados en el futuro, seríamos profesionales pensantes, no comeríamos todo entero y estaríamos en continua retroalimentación.

Por otra parte, se hace necesario establecer un nuevo modelo educativo, donde los profesores no sean un elemento secundario, sino los protagonistas y líderes del cambio, en conjunto con los estudiantes. El profesor deberá ser el facilitador que promueva la cultura emprendedora, la innovación y la creatividad, para que estos elementos se conviertan en los pilares de la educación de los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, universitarios y adultos. Así mismo, se deben transformar los contenidos educativos y las metodologías de enseñanza,  ya que no es posible transmitir nuevos conocimientos, nuevas habilidades y nuevos valores, manejando metodologías de enseñanza pasivas y unidireccionales (De la Fuente, Vera & Cardelle, 2012).

En virtud de lo señalado anteriormente, se deben proponer nuevos espacios académicos que contengan, por ejemplo, escenarios al aire libre que permitan el aprendizaje a través de la experiencia y no solo desde la teoría. Por otro lado, se deben diseñar escenarios virtuales y presenciales novedosos en los que cada estudiante proponga su manera de abordar los temas desde sus características personales, es decir, algunos estudiantes son hábiles para el dibujo o la pintura; y otros en cambio, se les facilita el abordaje a través de escritos o artículos que permitan dar una mirada a una problemática desde su perspectiva. En este sentido, se debe permitir entonces el aprendizaje libre en el que cada individuo desarrolle un tema propuesto desde sus competencias particulares, permitiendo la socialización de los diferentes puntos de vista de los individuos en general, posibilitando así la comprensión de la diversidad de pensamiento.

En conclusión, el espíritu emprendedor se genera al interior de cada persona que, por decisión libre y personal, persiste en la satisfacción de sus motivaciones, traspasando su estabilidad para lograr un mejor desarrollo de sí mismo, de los otros y del entorno; y es por este motivo, que la Psicología y la Educación son primordiales en el proceso de construcción personal y social de los profesionales emprendedores (De la Fuente, et al., 2012).

 De acuerdo con lo anterior, considero que las cosas en las que uno mismo participa son más significativas y dejan una huella duradera en nuestra mente y corazón. Cuando hablamos de nuestros procesos de aprendizaje normalmente tratamos de derivar toda la responsabilidad al profesor, sentimos que pagamos por un servicio, y poco nos involucramos en la ejecución de una clase o proponemos algo diferente para abordar un tema; por el contrario, actuamos de un modo totalmente distinto en el que reina la mezquindad, en el que sobresale la pobreza de innovación, y la carencia de decisión. Considero que es un problema de espíritu, el que nuestros procesos de emprendimiento hayan sido pobres y poco propositivos, porque nos han sumergido en el mundo de la mediocridad en el que repetimos sin cesar los errores de los otros, en el que no somos auténticos, y por ende carecemos de personalidad propia, se nos dificultan los nuevos conocimientos o responder a un planteamiento, pero por el contrario se nos facilita adoptar la forma de vestir y pensar de los grupos de moda del momento.

Es hora de poner en marcha un proceso de emprendimiento significativo, en el que no tenga miedo a opinar, en el que pueda contribuir con mi propio aprendizaje, donde pueda obtener rendimientos superiores y no esté limitado por estándares mediocres, y donde cada logro alcanzado tenga mi huella plasmada en él, como señal de autonomía y entereza.

Columnista invitada:  Diana Suárez León- Estudiante  Psicología de la Universidad Los Libertadores.