Cynthia McMurry, junto a Kiva generando desarrollo a nivel mundial.

EL 05/12/2014

Cynthia McMurry, como parte de Kiva, ha logrado grandes avances en la consecución de préstamos financieros para la disminución y el alivio de la pobreza a nivel mundial.

Cynthia McMurry, como parte de Kiva, ha logrado grandes avances en la consecución de préstamos financieros para la disminución y el alivio de la pobreza a nivel mundial.

¿Cuéntanos quien es Cynthia McMurry?, ¿Cuál es tu trayectoria?

Bertha GuatemalaOriginalmente soy de Minneapolis, Minnesota. Aunque mis padres son puros gringos, asistí a una escuela bilingüe a partir de los 5 años, entonces aprendí español desde pequeña, y creo que también me metió la pasión que tengo para la gente y cultura de América Latina. Estudié Relaciones Internacionales y Español en Tufts University, y unos meses antes de graduarme me enteré de Kiva y su programa de fellowship. En esta época era una organización más pequeña y menos conocida, y como el trabajo no era remunerado creo que mis padres se pusieron un poco nerviosos con la idea de que al egresarme de una universidad privada prestigiosa, lo primero que iba a hacer era irme a Bolivia para trabajar como voluntaria para una página web casi desconocida. Pero resultó ser una buena decisión y una gran oportunidad – después de un año de voluntariado me contrataron, y más que 5 años después sigo todavía con Kiva. He ocupado varios cargos y trabajado en muchos países en Latinoamérica y el Caribe, e incluso un poco en África. Ha sido maravilloso poder crecer profesionalmente junto con Kiva y poder contribuir a una organización que tiene una misión en la que creo muy fuertemente.

¿Cuál es tu papel en KIVA?

Primero, te cuento un poco de Kiva. Somos una ONG estadounidense con la misión de conectar a las personas a través de préstamos para aliviar a la pobreza a nivel mundial. Gestionamos un sitio web a través del cual inversionistas de todo el mundo financian préstamos subidos por nuestros socios a una tasa de interés del 0%. Kiva trabaja con diversas organizaciones, entre ellas instituciones de microfinanzas (IMFs), empresas sociales, instituciones educativas y organizaciones sin fines de lucro. A todas ellas las une el fuerte compromiso de atender las necesidades de poblaciones pobres, vulnerables y excluidas, ya sea por medio de servicios financieros o a través del crédito para ampliar el acceso a productos y servicios ventajosos.

Actualmente trabajo como Directora Regional para Latinoamérica y el Caribe, lo cual significa que estoy encargada del equipo y la cartera en la región. Somos un equipo de 6 personas con una cartera de 60-tantos socios locales, y entre todos hacemos la búsqueda y evaluación de nuevos socios, monitoreamos la cartera desde una perspectiva financiero, de riesgo y  de desempeño social, y realizamos capacitaciones y apoyamos a nuestros socios para la mejor utilización de nuestra plataforma. Hacemos una selección de socios muy cuidadosa; lo que queremos es que Kiva realmente sea una herramienta que ayude a nuestros socios para profundizar el trabajo social que ya están realizando, para poder ofrecer productos crediticios innovadores y atender a poblaciones marginadas que han sido excluidas del sistema financiero tradicional.

¿Por qué crees que KIVA está cambiando la vida de muchas personas a nivel global?

Creo que el modelo es bien único, y sólo es posible porque tenemos aliados muy fuertes. Primero, tenemos una base de más de un millón de inversionistas sociales que prestan su dinero a una tasa del 0%, absorbiendo todo el riesgo de no pago pero sin sacar ningún retorno financiero. Es decir, pueden perder dinero pero no pueden ganarlo. Ellos prestan simplemente porque quieren hacer lo que pueden para apoyar a una persona al otro lado del mundo (o a su vecino, si prefieren).Eva Ecuador

Segundo, trabajamos a través de una red de socios locales – más que 200 organizaciones a nivel mundial – que son los mejores en cuanto a desempeño social, innovación, y/o experticia en un sector específico. Nuestros socios trabajan muy duro para llegar a gente excluida del sistema financiero tradicional, entender sus necesidades y capacidades financieras, y ofrecerles productos crediticios que están bien adaptados a estas necesidades. 

¿Qué hace diferente a KIVA de otras iniciativas similares?

Por ser uno de los primeros en este espacio de crowdfunding en el Internet, hemos podido llegar a la escala, y ya tenemos una marca conocida que es de confianza. En nuestros 8 años de operación, hemos financiado US$500 millones de préstamos a través de nuestra plataforma. Hay muchas otras iniciativas similares con enfoques particulares en cuando a la geografía o el sector, pero Kiva es único en cuanto al modelo específico: no ofrecemos un retorno financiero, trabajamos en muchas áreas claves de impacto (e.g. agua y saneamiento, energía renovable, educación, comercio justo), y hemos llegado a una escala importante. Hay otras plataformas que están realizando un labor importante para conectar a personas,  cumplir con necesidades claves, e innovar en el sector financiero, pero los modelos que utilizan son un poco diferentes.

¿Qué estrategias utilizan ustedes para que estos préstamos que se brindan a través de KIVA, no terminen en siniestros y no se le cumpla a quien preste el dinero?

Por esto es tan clave la selección de nuestros socios locales. Nosotros como Kiva no hacemos el análisis de cada crédito – somos solamente 100 personas, y cualquier momento podemos tener unos 5,000 préstamos recaudando fondos en la página web. Lo que hacemos es proveer la plataforma para el financiamiento del mismo y aprobar el tipo de préstamo que queremos financiar a través de cada socio local. Trabajamos con organizaciones que conocen muy bien a los prestatarios y que han hecho un buen análisis en cuanto a los flujos de caja de la persona, su capacidad de pago, etc. Lo que queremos hacer es brindar oportunidades crediticias a personas que no las tienen; sin embargo, debemos tener mucho cuidado para prevenir el sobreendeudamiento y asegurar que estamos trabajando de una manera responsable. Logramos esto a través de una buena selección de nuestros socios locales. A la fecha tenemos una tasa de repago del 99%.

¿De qué manera es visto KIVA por la banca tradicional?

No sé, nunca les he preguntado! Cuando iniciamos, creo que había mucha gente que creía que el modelo no llegaría a escala porque las personas nunca iban a querer prestar su dinero y arriesgar perderlo sin tener ninguna posibilidad de obtener un retorno financiero. De hecho, nuestro fundador originalmente quería incorporar una tasa de interés para los inversionistas, pero por temas regulatorias lo dejó para resolver más adelante. Lo que encontramos era que en realidad la gente no quiere utilizar Kiva para ganar un retorno financiero, sino que lo ven como un especie de caridad reciclada. Con Kiva puedes prestar $25 a una persona, te lo devuelven en 6 o 12 meses, y allí vuelves a prestar los mismos dólares a otra persona. De esta forma, con el tiempo puedes ir incrementando tu impacto poco a poco con una contribución inicial pequeñísima. Este modelo es algo que vemos que es muy atractivo para nuestros inversionistas. Ellos tienen la opción de sacar sus fondos del sistema después de que sean reembolsados, pero la mayoría deciden reinvertir los fondos para apoyar a otra persona en otra parte del mundo.
Equipo Kiva

¿Qué consejo le darías a un emprendedor?

Algo que he aprendido durante mis años de trabajar dentro de Kiva es que tienes que estar muy cómodo con el hecho de que no siempre vas a tener éxito, de hecho, puede ser que fallas muchas veces hasta encontrar la mejor iteración de tu idea. Esto está bien! Nuestro presidente siempre dice “Fail fast, fail forward,” lo cual significa que si tienes una idea, en lugar de diseñarla hasta que esté 100% perfecto de acuerdo a tu visión y sólo allí lanzarla al público, pruébala pronto para ver si funciona. Si funciona, entonces solo allí debes inviertes el esfuerzo para que sea perfecto. Si no funciona, evalúa por qué no funcionó, y adapta tu estrategia de acuerdo a estas observaciones. Tienes que ser humilde, escuchar a tus clientes o usuarios, y siempre estar preguntando si lo que estás haciendo esté satisfaciendo una necesidad real.