Cultivos de mar, la cría sostenible de pescado en la bahía de Cartagena.

EL 07/7/2013

Cartagena de Indias (Colombia.inn).- La pesca con la tradicional atarraya ya es historia en las aguas de la bahía de Cartagena de Indias, ahora convertidas en campos fértiles con tecnificados sistemas de acuicultura de la pesquera Antillana que buscan la sostenibilidad del ecosistema.

Cartagena de Indias (Colombia.inn).- La pesca con la tradicional atarraya ya es historia en las aguas de la bahía de Cartagena de Indias, ahora convertidas en campos fértiles con tecnificados sistemas de acuicultura de la pesquera Antillana que buscan la sostenibilidad del ecosistema.

Esta apuesta de cultivos marinos es pionera en Colombia y ya empieza a dejar huella con un cambio en el negocioFoto por Colombia.inn tradicional de la pesca: "Se trata de convertir paulatinamente al pescador en cultivador en el mar", explica a Colombia.inn el gerente general de Antillana, Martín Echavarría. Este proyecto, que comenzó en 2009, está ubicado frente a la gran bahía cartagenera, al lado oeste de la isla de Tierra Bomba, donde han sido instaladas grandes jaulas que albergan hasta 14.000 cobias (Rachycentron canadum).

Esta especie marina de aguas tropicales vaga en estado salvaje por todo el Caribe y llega a medir hasta dos metros y pesar más de 60 kilogramos cada una. Además tiene gran acogida entre los consumidores por su carne de calidad y su alto contenido de Omega 3, y es ideal para el cultivo por su rápido crecimiento.

La cría de la cobia se produce en el Centro de Investigación, Educación y Recreación (Ceiner), en las paradisíacas Islas del Rosario, donde se captura el desove de los padrotes o machos. Los huevos, ya fecundados, se trasladan al Centro de Investigación de Acuicultura de Colombia (Ceniacua), que también apoya esta iniciativa junto al Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), donde crecen los alevinos, base de la producción.

"Llevamos el animal en la etapa de cría a unos 200 gramos, luego una etapa de levante, donde (...) va hasta un kilo y luego la etapa de engorde (....) hasta cuatro kilos", punto en el que ya están listos para su comercialización, detalla Echavarría.

Estos cultivos de cobia tienen como principal destino Miami, donde sirve de base para la preparación de todo tipo de ceviches, sashimi y sushi en restaurantes de alta cocina, aunque su mercado es mucho mayor al ser un producto apetecido en los países de Asia. Cultivar y no pescar se convierte también en una alternativa para abandonar el modelo extractivo que ha ido perdiendo terreno en el mundo por su efecto en las cuencas y el hábitat de muchas especies y abre una oportunidad de la mano de la tecnología para los hombres del mar.

Foto por Colombia.inn"La captura mundial proveniente del medio salvaje, o sea del mar, viene cayendo y va a seguir cayendo", afirma el directivo de Antillana. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la pesca total en Colombia fue de 128.742 toneladas en 2010, de las cuales la acuicultura aportó el 55 %, mientras que la captura extractiva en el Pacífico, mar Caribe y cuencas continentales sumó 57.818 toneladas (45%).

La oportunidad de exportar estos cultivos marinos es grande y así lo demuestran las cifras de Antillana, que pasó de enviar al mercado estadounidense 110 toneladas en 2010 a 270 toneladas en 2012 y esperar alcanzar 350 toneladas este año.

No obstante, el reto es hacer rentables estos cultivos, en los que la pesquera ha invertido seis millones de dólares en los últimos cuatro años. "En Latinoamérica se han intentado siete cultivos de cobia, de esos en producción solo hay dos (en Colombia y Panamá), el resto han fracasado", comenta Echavarría.

Para Antillana, una de las tareas apremiantes es empezar a reportar ganancias y estiman que su punto de equilibrio lo alcanzarán en 2015.

"De 350 toneladas que producimos al año estamos perdiendo entre 350.000 y 500.000 dólares al año, es una cifra bien grande. Estamos perdiendo entre un dólar y un dólar con cincuenta por cada kilo", admite Echavarría, al resaltar que el desafío es reducir el costo de alimentación de estos peces.

César Cácua Ortiz
COLOMBIA.INN