Articulación estatal y empresarial, ¿Realidad o ficción?

EL 11/5/2013

El Estado es, sin duda, fundamental para el desarrollo empresarial de un país; sin embargo, pensar en desarrollo empresarial, también es pensar en desarrollo económico, desarrollo sostenible y desarrollo social; pues de no existir estos pilares, el crecimiento de las industrias sería a costa de la misma comunidad, del mismo sistema.

El Estado es, sin duda, fundamental para el desarrollo empresarial de un país; sin embargo, pensar en desarrollo empresarial, también es pensar en desarrollo económico, desarrollo sostenible y desarrollo social; pues de no existir estos pilares, el crecimiento de las industrias sería a costa de la misma comunidad, del mismo sistema.

Desde esta perspectiva, el estado no sólo debe promover que crezcan y se desarrollen las empresas, sino también regular para que el accionar de las mismas sea a favor de lo habitantes, a favor de la calidad de vida.

Pero realmente esto está sucediendo?; pues bien, es evidente que muchos países de la región hoy presentan economías sólidas y niveles de crecimiento buenos y sostenidos; sin embargo, la tarea allí no acaba y el desarrollo de políticas de fomento empresarial de largo plazo, resulta ser una de las acciones para dar continuidad a los procesos, no depender de gobiernos de turno, dar confianza a inversionistas y lo más importante brindar al sector mayor estabilidad. Ese es el ideal, un ideal al que aún le falta mucho trecho, debido a que persiste poca proyección a largo plazo y visiones segmentadas de país, que nos han costado por muchos años el ganar terreno en el comercio y mercados mundiales, restándonos competitividad incluso frente a naciones con poco territorio y recursos naturales, que han alcanzado niveles de desarrollo iguales o superiores al nuestro.

La buena noticia?, una mayor atención al ecosistema de emprendimiento y negocios, surgimiento de programas y políticas públicas orientadas a su apoyo y dinamismo, fomento a la investigación y el desarrollo; elementos de gran relevancia, pero de impactos de larga envergadura y tiempo, que esperamos no obedezcan a una visión de personas y dirigentes, sino a una visión de nación.

Existen grandes oportunidades, pero también grandes retos, que sin una adecuada articulación de sectores y gobierno no podrán darse. Un sin número de personas de alto nivel acompañan el equipo de gobierno, y qué decir del sector empresarial que aporta a la economía nacional y del mundo, empresarios y trabajadores capacitados, flexibles y capaces de trabajar bajo escenarios adversos, sumado a fuentes invaluables de recursos naturales y minerales; un potencial enorme tipo exportación, que nos brinda enormes posibilidades de inserción en mercados globales.

Así que a mi modo de ver, la clave es articular la capacidad del estado, con la academia y el sector empresarial; trabajar del mismo lado, no con acciones parciales sino con visiones compartidas de país; promover el emprendimiento y el desarrollo de negocios desde las escuelas y colegios, en las universidades; que no se quede en moda o boom del momento, sino por el contrario que se convierta en política pública, reglamentada, ejecutada por todos y no por unos cuantos; con actores que piensen más allá de posiciones personales, en posiciones de consenso; políticas menos reactivas, proponer. Dar una mirada al mundo, implementar lo que para nuestras realidades aplique; pero también, crear modelos propios a nuestra cultura, a nuestras dinámicas, a partir de la colaboración y construcción de conjunto, por parte de todos los actores de la cadena, para promover su desarrollo e impactar a toda una nación. Juzguen ustedes mismos si esta articulación propuesta es ya una realidad o aún le falta elementos para no ser ficción.