¿Por qué fallan los emprendedores Colombianos?

EL 10/22/2013

Siendo Colombia uno de los países con mayores índices de mortalidad empresarial a nivel latinoamericano, vale la pena considerar algunos factores que inciden en esta estadística.

Siendo Colombia uno de los países con mayores índices de mortalidad empresarial a nivel latinoamericano, vale la pena considerar algunos factores que inciden en esta estadística.

Cuando se habla de emprender, una de las grandes debilidades o fallas más reincidentes es la falta de planeación. Planear permite al emprendedor conocer acerca del negocio y diseñar la propuesta de valor para los clientes; sin ello, competir es como emprender un viaje sin mapa de navegación.  Gracias a ella, es posible hacer un mejor uso de los recursos escasos, se disminuye la improvisación y se evita caer en el peligroso proceso de prueba y error.

Otro elemento que incide de manera negativa en la evolución de los negocios es el bajo nivel de investigación y conocimiento del entorno; en la tarea de emprender, es importante ser consientes de la necesidad de investigar a profundidad el sector empresarial o industria, al que se va a ingresar o en el que se compite;  conocer quiénes son los competidores, compradores, proveedores y los productos o servicios sustitutos o complementarios, con el propósito de identificar posibles  alianzas y articulaciones para alcanzar ventajas competitivas sostenidas. 

No saber cooperar es también una de las fallas más comunes; vemos a nuestra competencia como enemigos, el ambiente empresarial se contamina con envidias y muchas veces, es más el tiempo dedicado a ver qué hace el otro, que en lograr que nuestros procesos sean cada día mejores. Así que sorpréndase: Aunque parezca increíble, es posible encontrar sinergias y complementariedades con nuestros pares.

Pero no sólo erramos en la relación con nuestro entorno, también nuestra mentalidad cortoplacista, puede cortarnos nuestras alas. Y en este sentido, construir raíces y columnas fuertes en materia organizacional, terminan siendo las bases para un crecimiento orgánico y sostenido.  Entender que los buenos resultados cuestan, y que probablemente no se obtienen en poco tiempo, y que el refrán “Ir lento, pero seguro”, tiene más significado y relevancia que el simplemente ser un argot popular.

El emprendedor falla por qué no innova.  Sin reconocer que en alguna medida se ha avanzado, es evidente que siguen siendo más los desarrollos de productos básicos. Tener la capacidad de salirnos del molde, proponer cosas nuevas, es lo que nos diferenciará de la competencia y nos permitirá ubicar en una posición diferente a la de ser receptores pasivos; ejemplos como el de Silicon Valley o Tel Aviv, valen la pena ser revisados.  Hay todas las condiciones en materia de regulación y Gobierno para hacerlo, y allí mi última falla: poco Riesgo; nadie ha dicho que era fácil, no hay una fórmula mágica para emprender, lo cierto es que para alcanzar el éxito hay que lanzarse, lanzarse a crear, a formular nuevas opciones, a arriesgar tiempo, recursos, en función del sueño de emprender, un emprender planeado, con conocimiento del entorno, con aliados, con visión; un emprender propositivo, fuerte y con agallas.